jueves, 3 de noviembre de 2011

Diez buenas razones para escaparse a Gualeguaychú

Un paseo fuera de temporada por la capital del Carnaval. Las termas, el río y la trastienda de las comparsas.

Por MARÍA DE LA PAZ GARCÍA. ESPECIAL PARA CLARIN

Plumas, lentejuelas, mostacillas, gigantescas carrozas y cuerpos esculturales danzando al ritmo de la batucada: Gualeguaychú es Carnaval. Ubicada a 230 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, este magnífico destino turístico del sur de Entre Ríos es sinónimo de comparsas, río y verano. Sin embargo, esta época del año permite conocer los otros atractivos de Guale- guaychú y disfrutarlos más tranquilamente, sin el enorme caudal de visitantes que se dan cita allí cada año durante enero y febrero. Y, claro, una escapada “fuera de temporada” también premia con la oportunidad de ver el “detrás de escena” del genial trabajo que realizan las comparsas durante todo el año, preparándose para el Carnaval. Aquí ofrecemos diez imperdibles para planificar un paseo por la festiva Gualeguaychú.

1. Termas

La ciudad tiene dos complejos termales de aguas saladas: Termas del Guaychú y Termas del Gualeguaychú. El primer complejo está ubicado a 8 kilómetros de la ciudad, a la altura del kilómetro 63,5 de la ruta 14. Ofrece la posibilidad de alojarse dentro del predio. Lo mismo ocurre en las Termas del Gualeguaychú, donde hay bungalows, hotel y camping dentro del complejo de 20 ha. El predio está ubicado en Pueblo Belgrano, a un costado de la ruta 42. Las 4 piletas (dos cubiertas y dos al aire libre) de agua termal alcanzan entre 38°C y 40°C. Los dos complejos termales tienen, además, confitería y restaurante.
2. Circuito Histórico-Cultural

Uno de los orgullos de la ciudad es el Teatro Gualeguaychú, inaugurado el 14 de julio de 1914 con la ópera Aída, de Verdi, y declarado Monumento Histórico Nacional. La puesta en valor del teatro –con su planta en herradura, sus palcos bajos, su tertulia y su paraíso– demandó tres años y culminó en abril de este año. Todas las butacas se mandaron a retapizar, se recuperó el piso de pinotea y se hicieron copias de los apliques de bronce y de los elementos decorativos de los frisos y las columnas. Además, en el teatro en el que alguna vez actuaron Gardel y Sandrini se reconstruyó el foso de los músicos y se recuperó el telón original, bordado en dorado sobre pana azul. El circuito histórico incluye, además, el ex Frigorífico Gualeguaychú y el Instituto Magnasco, que fue la primera biblioteca del país fundada por mujeres y donde hoy funciona una hemeroteca y una pinacoteca.

3. Patio del Mate

Calabazas de diversas formas y colores, mates forrados con cuero de vaca, de carpincho, de víbora, ¡de pescado!, de iguana, de mondongo. Mates de madera, transparentes, mates de vidrio de colores, bombillas y portatermos. El Patio del Mate es otro clásico de la ciudad, creado por Mario Boari, un psicólogo que dejó la profesión y bromea: “Cambié un mate por otro”. Mates trabajados por distintos artesanos de la zona dan vida a este antiquísimo patio de adoquines, donde, obviamente, siempre hay una mano que tiende un mate a los visitantes. El circuito de artesanos se despliega entre la Plaza Colón, muy cerca del paseo del Puerto, y el Centro de Artesanos San José, que funciona en el Mercado Municipal, en la esquina de San Martín y Chalup.

4. Parque Unzué

Frente a la ciudad y en la margen izquierda del río Gualeguaychú, el parque es el lugar ideal para las actividades al aire libre: tiene velódromo, senderos para hacer caminatas, club hípico y una laguna. Ocupa 116 hectáreas y también tiene clubes privados, restaurantes y amplias zonas forestadas. El predio, al que se accede por el puente Méndez Casariego, es turístico pero también es el lugar de encuentro de los locales. Una postal clásica del parque la aportan los chicos que se juntan en el parque a remontar barriletes los fines de semana.

5. Río Gualeguaychú

La ciudad ofrece distintas actividades náuticas, entre deportes acuáticos y pesca deportiva. Hay empresas que hacen paseos en velero, incluso nocturnos, con picada y brindis a la luz de la luna. Excursiones en catamarán, en lancha, alquiler de bicibarcas, canoas, kayaks y avistaje de aves en la ribera conforman las opciones de turismo aventura. Entre los paseos cortos, de unas 2 horas, está el que sale del puerto, pasa por playas y balnearios, da la vuelta a la Isla Libertad (que fue de Justo José de Urquiza y hoy alberga en sus 3 hectáreas algunas residencias privadas y un misterioso castillo de estilo medieval), pasa frente al ex Frigorífico y la Isla Martín Chico. Además, el río Uruguay está a sólo 15 km de Gualeguaychú, así que los paseos de pesca o simplemente fotográficos resultan tentadores.

6. Las playas

Desde fines de agosto, muchos paradores costeros ya calientan motores de cara al verano. Sobre ambos márgenes del río Gualeguaychú hay varias playas, como Balneario Norte, Parador Morena, Solar del Este, Punta Sur, Costa Alegre y Papaya. La mayoría de los paradores ofrece alquileres de sombrillas, reposeras, parrillas, campings, confitería y actividades recreativas. Y, a 15 km de Gualeguaychú, sobre el río Uruguay, el clásico Balneario Camping Ñandubaysal, con más de 1.000 metros de playas.

7. Pueblo Belgrano

Esta pequeña pero creciente localidad está ubicada a sólo 2,5 kilómetros de Gualeguaychú, sobre el camino que lleva hasta las Termas del Gualeguaychú y al balneario Ñandubaysal. Para llegar desde la Costanera, hay que cruzar el río Gualeguaychú y atravesar el Parque Unzué. Con una ubicación estratégica, Pueblo Belgrano ofrece pintorescos complejos de cabañas y un entorno de tranquilidad inigualable. La expansión del lugar, con su creciente oferta de alojamiento, ayuda a “descomprimir” un poco la afluencia de turistas que recibe Gualeguaychú, especialmente durante el verano.

8. Carrozas estudiantiles

En la ciudad donde cada año se vive “El Carnaval del país”, ser carrocero es un motivo de orgullo. En octubre se celebra la Fiesta Provincial del Estudiante Secundario, cuando los alumnos de 4°, 5° y 6° año compiten con sus carrozas, mientras recorren las calles 25 de Mayo y Urquiza desde Alberdi hasta Pellegrini. La edición de este año se realizará el domingo 9 de octubre a la noche y participarán cerca de 30 carrozas. El evento, que tiene dos décadas más de historia que el Carnaval, es considerado un “semillero” de artistas carroceros que luego pasan a formar parte de las comparsas. El proceso creativo de los jóvenes puede verse en los galpones del Puerto, donde se reúnen cada tarde para avanzar con la construcción de sus carrozas.

9. Comparsas

Una visita obligada “fuera de temporada” son los galpones donde las comparsas preparan las maravillas que desplegarán en el Corsódromo en enero y febrero. Grupos de más de 80 personas trabajan todo el año en las comparsas Papelitos, Marí-Marí, O`Bahía, Ara Yevi y Kamarr, para hacer realidad esos bocetos hechos en papel. En los talleres también se arman los trajes, espaldares, botas, tocados con plumas y brazaletes que usarán los bailarines. Si uno tiene la suerte de contemplar ese “detrás de escena”, no podrá sacar fotos ni comentar lo visto. El concepto elegido por cada compañía debe ser un secreto y revelarse sólo en los mágicos días de Carnaval.

10. Movida nocturna

Además de las obras teatrales y musicales en el reabierto Teatro Gualeguaychú, la ciudad ofrece, sobre la costanera, un casino temático inspirado, claro, en el Carnaval. La movida nocturna permite disfrutar también de varios pubs y boliches, entre ellos, Bikini y Macuba Club, que son los preferidos por los más jóvenes y durante el verano alcanzan su pico de mayor esplendor.

FUENTE: CLARÍN - SUPLEMENTO VIAJES

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