viernes, 6 de mayo de 2011

CONFIRMADO: O´BAHIA TIENE DIRECTORES


Se trata de Jorge Rodriguez y Juan Manuel Zarate, es la dupla, que dirigio a la Comparsa Kamarr 2011.
Este año, presentaron carpeta en el Club de Pescadores de Gchu, junto al que fue directo el año pasado de O´Bahia, Martin Ayala, luego de varias reuniones en el Club, se defino a la nueva dupla.

Felicidades a Jorge y Juan, por ser los que lleven adelante a la comparsa O´BAHIA 2012

miércoles, 4 de mayo de 2011

ASI NACIA MARI-MARI


MARÍ-MARI,(Significa: Buen día, en mapuche). El Club Central Entrerriano era una de las instituciones que integraban la nueva comisión de corsos que se había fundado en 1978. Pero no tenía mayores antecedentes en materia de espectáculo de carnaval, salvo una Scola do Samba que había presentado en 1972 dirigida por Osvaldo Rey. El delegado de Central Entrerriano ante la Comisión de corsos era el joven José María Bértora, Morochito, hijo del Dr. José María Bértora, quien durante tres décadas había ocupado en forma casi permanente la Presidencia del Club y por cuya gestión se compraron los primeros inmuebles con los que se hizo la actual sede además del gimnasio que lleva su nombre. Morochito Bértora era quien más insistía en que el Club presentara algún espectáculo para carnaval, porque de ese modo se aseguraba una mejor participación en las ganancias. Fue así como en el año 1979 Central Entrerriano presentó una carroza muy bien realizada, en la que tuvo mucho que ver el trabajo de la Sra. Nélida Bermúdez de Irigoyen, Nelita. En la carroza de 1979 iba la Reina de Central, Srta. María Elena Schaaf, que si bien no fue consagrada reina del carnaval de ese año, su carroza como tal, ganó el primer premio en su categoría. Por aquella época un grupo de matrimonios del Club Central, había viajado a Concepción del Uruguay para ver desfilar una de las grandes comparsas de Corrientes (Por entonces la ciudad de Corrientes era considerada Capital del Carnaval del País).
Entre otros, habían viajado el Dr. Eduardo Baretich, que era presidente del Club, Pibe y Gladys Aleu, Nelita y Betucho Irigoyen. En esa ocasión, Nelita le dijo a Baretich, un poco en serio y un poco en broma, luego de ver pasar la gran comparsa: “cuando quieran hacer una comparsa como ésta, avísenme...” Al año siguiente Baretich se presentó en su casa recordándole la promesa. Pero como no había tiempo suficiente (una comparsa lleva varios meses de trabajo) resolvieron no presentar nada en 1980 pero sí en cambio, ponerse a trabajar para 1981. Casi todo el trabajo de la comparsa se realizó en la propia casa de Nelita Bermúdez y su marido Betucho Irigoyen, que era muy amplia y estaba a una cuadra del Club en calle Méndez esquina Chacabuco. Al nombre de la comparsa, Nelita lo extrajo de un libro de leyendas indígenas. Marí Mari significa Buen día o el amanecer. Por eso, desde sus comienzos se lo representa con un gallo, el sol naciente o bien con ambas cosas. Una de las claves del éxito de Marí Marí, aparte del esplendor de sus trajes y la belleza de sus pasistas, fue la canción. La música la escogieron de una colección de sambas brasileños que había traído el Dr. Giovanni de Domini, que había vivido en Brasil. La letra fue escrita por Jorge Chávez que junto con toda su familia fue uno de los que más trabajaron para la comparsa. La cantaba Dito Olcese con una orquesta que dirigía Jorge Reynoso y fue tal éxito la canción, que en pocos días la cantaba todo Gualeguaychú no sólo en el corso sino en todos los barrios de la ciudad. Su estribillo más conocido y recordado era: canta canta linda gente, que la alegría está aquí, el carnaval ha llegado, lo trajo ahora Marí Marí.
Otras de las claves del éxito de Marí Marí consistió en ser la primera comparsa que introdujo, al igual que las de Brasil, un tema samba o samba enredo, tanto en la música como en el baile. Hasta entonces, las comparsas locales tenían en su batucada un ritmo parecido al de las marchas militares. Pero Marí Marí introdujo el ritmo de samba. Y con él, innovaron en el baile y la coreografía. Para ello y como parte de la preparación habían hecho varios viajes, primero a Corrientes y luego al Brasil, donde vieron y escucharon las escolas y sus baterías. Y trajeron la novedad a Gualeguaychú, introduciendo por primera vez las ahora célebre paradas de batucada con cambios de ritmo, solos de casetas, etc. que cautivaron al público acostumbrado hasta entonces a otra cosa. También en esos viajes vieron cómo se bailaba el samba y algunas pasistas de la futura comparsa, viajaron especialmente para aprender esos pasos y luego enseñarlos a sus compañeras. Tal el caso de Yolita Bermúdez, sobrina de Nelita.
La carroza era de gran tamaño, toda de color blanco y en ella estaban representados tres elementos, el sol, el gallo y la naturaleza: eran los símbolos de Marí Marí. Su construcción la dirigió la arquitecta Marta de Casas, sobre una idea de Nelita Bermúdez y se realizó en el galpón de Mendaro, en Del Valle y Alem. La Reina de Marí Marí era Gabriela Barcia. La irrupción de esta comparsa con sus fabulosos trajes en los que abundaban las plumas, piedras y lentejuelas de gran calidad de confección, más las innovaciones en el ritmo musical y pasos de baile y sobre todo el éxito contagioso de su canción, hicieron que debutara ganado. Esto se ha repetido muchos años, al punto de ser la comparsa que más primeros premios ha obtenido en el carnaval de Gualeguaychú. Sus éxitos más resonantes de los primeros años fueron la realización de temas como Leyenda de la Victoria Regia, Aída (aunque no ganó) Flash Gordon, Nelita (en su homenaje) Combustible para la Ilusión, Afrú Zambó, etc. Durante quince años fue dirigida por José Luis Gestro quien le hizo ganar la mayor cantidad de primeros premios (12) y cuya temprana muerte enlutó al carnaval de Gualeguaychú.

lunes, 2 de mayo de 2011

O´BAHIA EMPEZABA A DAR SUS PRIMEROS PASOS


El Club de Pescadores de Gualeguaychú, fundado el 22 de Febrero de 1949 era otra de las entidades que pertenecían a la nueva comisión de Corsos y por lo tanto tenía la obligación de presentar un espectáculo. Es así como, en el Carnaval de 1980, presenta por primera vez su comparsa O’ Bahía (en el carnaval de 1980). Crear esa primera comparsa, costó un gran esfuerzo a los dirigentes del Club Pescadores, presidido por el Sr. Antonio Peverelli. Para juntar los primeros fondos se hicieron rifas y festivales en la sede del Club. Algunos vecinos, como Ruperto Gelós, o Don Luis María Franchini, hicieron su aporte económico.
Pero hubo un matrimonio que fue pieza clave en cuanto a contagiar a todos los demás su entusiasmo para hacer nacer a O’ Bahía. Era el Sr. Jorge Peralta y su señora Ada Killmarr de Peralta, que tenían un negocio en calle Montevideo entre 25 de Mayo y San Martín. La Sra. Ada de Peralta se recorría el pueblo entero buscando elementos, colaboradores, pasistas. Para conseguir la batucada que luego se haría célebre, un día viajaron a Fray Bentos el Sr. Peverelli y otros directivos de la comparsa, entre los cuales cabe recordar al Profesor Jesús Legaria, que colaboró en los inicios.
En Fray Bentos conocieron al Sr. Rubén Giménez, conocido por su apodo Ojito, quien lograría una gran popularidad en Gualeguaychú por el diestro manejo del redoblante.

domingo, 1 de mayo de 2011

Asi Papelitos Nacio...


Avellaneda entre 25 de Mayo y San Martín, un grupo de niños había formado una pequeña comparsa infantil y todos los días al anochecer, hacían sus ensayos desfilando por las inmediaciones de esa cuadra. Al principio eran diez o doce, pero con el correr de los días se iban anotando nuevos integrantes hasta que llegaron a 40. Cuando los padres vieron la dimensión que estaba tomando la comparsita decidieron reunirse para ayudarlos y darles alguna organización. Fue así como Don Marcelino Amarillo, que vivía en el Barrio Oeste desde 1946 y era músico de la banda del Regimiento, comenzó a prepararlos. A los pocos días la batucada infantil había adquirido un ritmo que llamaba la atención y todo el barrio salía a la hora de su paso.
Por aquel entonces, el Club Juventud Unida organizaba unos festivales que se llamaban El Carnaval de la Risa pues incluía concursos de carcajadas entre otros rubros. El grupo de padres, entre los cuales estaba Mirta Rodríguez de Larrivey, Rosbel Ríos, María Rosa de Arakaki, Marcelino Amarillo, entre otros, decidieron inscribir la comparsa infantil para concursar en el Carnaval de la Risa. Como no tenían muchos recursos para hacer los trajes, resolvieron confeccionarlos en papel crepé de distintos colores, adornados con cintas de papel metalizado y las plumas se imitaban con penachos recogidos en el campo que luego teñían. Cuando hubo que buscar un nombre para inscribirse, una de las madres dijo al verlos con sus trajes: “pero si parecen unos papelitos..”. Entonces alguien propuso que llevaran por nombre Papelitos. Pero los chicos no estuvieron de acuerdo porque querían que en el nombre estuviera representado el Barrio. Fue así que alguien propuso un nombre que conformó a todos: Papelitos del Oeste.
Su actuación en el Carnaval de la Risa fue un gran éxito y ganaron el primer premio en la categoría infantil. Y tal fue su entusiasmo que resolvieron inscribirse ese mismo año, 1977, para concursar en la misma categoría en el Corso Oficial. Allí tenían un duro rival, que era la comparsa Acoracita, versión infantil de Acorad, por entonces la sensación de nuestro carnaval. Y Papelitos del Oeste logró la hazaña de ganar a todas sus competidoras llevándose el primer premio de la categoría en el Corso Oficial. Al año siguiente, agregaron algunos integrantes de mayor edad y resolvieron presentarse en la categoría mayor. Y nuevamente Papelitos del Oeste gana el primer premio pero ahora en la categoría máxima de comparsas. Ese mismo año, ante el sacrificio que les había costado vestir toda la comparsa, llegan a un acuerdo con el Club Juventud Unida, por el cual en adelante representarían a esa institución, que se hacía cargo de la financiación. Fue en esa ocasión en que se modificó el nombre, suprimiendo al agregado del Oeste con lo que pasó a llamarse Papelitos. Y representando a Juventud ganaron nuevamente en la categoría mayor en los años 1979 y 1980. Hasta entonces, los directores habían sido Mirta Rodríguez de Larrivey, Juan Martínez y Giovanna Benedetti de Ernalz.
Para 1981 resuelven representar un circo. Se llamó Papelitos Circus Show y la dirigió la Sra. Lala E. de Torrusio. Ese año alcanzó un esplendor muy parecido al actual. Ya se habían abandonado los característicos trajes de papel que le dieron el nombre y habían aparecido las lentejuelas, las plumas brasileñas o africanas, piedras, mostacilla, etc. Con el circo, Papelitos había superado los 200 integrantes, fue la más numerosa que se ha visto en nuestro carnaval. Sin embargo, pese al brillo alcanzado, cuando parecía que en 1981 debía triunfar nuevamente, Papelitos conoció por primera vez el sabor amargo de la derrota. Ese año debutó ganando Marí Marí. De ahí en más, Papelitos siguió perfeccionándose y ha vuelto a ganar en otras oportunidades.

jueves, 28 de abril de 2011

CRÓNICA RETROSPECTIVA DEL CARNAVAL DE GUALEGUAYCHU

Desde fines del siglo 19 Gualeguaychú, como otros pueblos de la provincia, tuvo en su carnaval, la máxima expresión de alegría y diversión colectiva. En un principio, el corso se desarrollaba por las tardecitas, ya que la ciudad no contaba con adecuada iluminación (la energía eléctrica recién vino en 1907).- En las primeras décadas del siglo pasado, el corso, que se extendía por calle 25 de Mayo desde Rocamora hasta Mitre, alcanzaba un esplendor comparable al actual.- El paso por dicha arteria, se hacía de ida y vuelta. Los palcos instalados por las familias tradicionales cubrían las veredas de todo el circuito, casi sin separación entre unos y otros. Sus dueños competían para tener el palco mejor engalanado e iluminado. Numerosos carruajes poblaban el circuito llevando a las niñas más bonitas, con sus trajes de fantasía. Era tal la cantidad de serpentina y papel picado utilizado en todo el trayecto, que a menudo los cocheros debían detener la marcha para desatascar los ejes.
Los jóvenes intercambiaban con las niñas los clásicos ramitos de flores, lo que muchas veces servía como pretexto para iniciar una relación. En ese marco apoteótico de las primeras décadas, una de las atracciones más célebres, ha sido sin duda, la Comparsa de Nerón. Representaba al emperador romano, con toda su corte, guerreros, poetas y era tal la cantidad de integrantes, que cuando la primera escuadra iba llegando a la calle España, la última recién estaba saliendo de Rocamora, es decir más de cuatro cuadras y de 200 integrantes. Sólo una escuadra, ocupaba una cuadra entera del circuito: era la de los guerreros romanos, montados en caballos blancos. Su creador fue Abelardo Devoto, aficionado a la música y a los temas clásicos y su hojalatería de la calle Churruarín servía como centro de trabajo de la comparsa.

Alrededor de 1930, se construye en el centro de la ciudad, una enorme pasarela de madera que se extendía por encima del circuito entre ambas veredas de la 25 de Mayo y en cuya parte superior actuaban las orquestas, murgas y conjuntos. En las décadas siguientes, años 30 y 40, se impusieron las murgas tradicionales, que al igual que las uruguayas de hoy día, cantaban sus propias canciones (eran autoras de sus letras) que contenían numerosas apreciaciones y críticas sobre temas sociales y de actualidad. Los cánticos ocurrentes y la gracia de los escoberos, diablos y demás figuras, otorgaban atractivo a las numerosas agrupaciones que venían al centro desde todos los barrios. Por entonces, estos conjuntos se formaban en la periferia de la ciudad y no contaban con presencias femeninas. En las décadas siguientes, la irrupción de las murgas con cornetas de caña y papel, enterró a las ingeniosas y divertidas murgas cantadas, con lo que el corso comenzó a languidecer lentamente.

Para mediados de la década del 70, parecía que el carnaval de Gualeguaychú nada más tenía para ofrecer. Y por si algo faltaba para restarle atractivo, numerosos juegos -además del de agua- habían derivado en violencia, por lo que poco a poco, las familias se iban alejando de nuestros corsos. ¿Qué es lo que operó la transformación asombrosa que llevó a nuestro carnaval al rango de los más deslumbrantes del país?

Varios factores: en primer lugar, en Gualeguaychú se celebra desde 1959, un desfile de carrozas estudiantiles. Participando en él, nuestros estudiantes con espíritu creativo, aprenden a diseñar, pintar, decorar, armar, soldando, iluminando, y en general, creando obras magníficas para lo que aprovechan elementos constructivos que la gente les regala o simplemente tira por inútiles. Es decir, que la mayor parte de los gualeguaychuenses de 60 años para abajo, alguna vez ha hecho carrozas o ayudado en las mismas. Esto, con el paso de los años, le ha dado a Gualeguaychú una especie de profesionalidad colectiva, que algún día habría de manifestarse en otra forma. Y entonces aparece en el tiempo, la unión de las circunstancias que hicieron posible a ese pueblo artístico y talentoso expresarse y proyectarse en algo más trascendente.

En 1978 el comerciante Luis E. Daroca por entonces propietario de un supermercado que se encontraba en 25 de Mayo y Caseros, propone una nueva forma de organizar nuestros corsos. El mismo Ike Daroca, había financiado en los años anteriores, la comparsa que llevaba el nombre del supermercado y a la vez su propio apellido (Daroca) al revés: Acorad. La Comparsa Acorad había sido un éxito resonante porque revolucionó nuestros tradicionales corsos en los que predominaban las viejas murgas. Pero el esfuerzo financiero difícil de sobrellevar, más la creciente de ese año 78 que inundó su negocio, hicieron que Daroca desistiera de continuar. Sin embargo, su experiencia le había permitido comprender que si queríamos mejorar el nivel del carnaval, había que organizarlo de otra forma. En primer lugar, proponía que se cobrara una entrada. Hasta entonces los corsos eran gratis. Y proponía que la recaudación fuera para los que presentaran espectáculos. Y para ello, al corso debían organizarlo los propios actores. Y para que no se transformara en una realización meramente lucrativa exigía que quienes presentaran espectáculos y organizaran el carnaval, no fueran personas particulares sino instituciones. El Intendente era por entonces el Ingeniero Isidoro Etchebarne (Balucho) y aceptó la modificación, por lo que se llamó a todas las instituciones y entre varias de ellas -eran 16 originariamente- se formó la primera comisión de carnaval, bajo la nueva organización.
Al primer corso lo organizaron en 1979. Entre ese año y el siguiente empezó a levantarse el nivel. Influyó en su favor que esta nueva Comisión de Carnaval trajo muchas comparsas de prestigio, como las de Corrientes, otras de Brasil, C del Uruguay y Gualeguay. Ello produjo un efecto de contagio. El gran estallido se produjo en 1981, en cuyos corsos las propias comparsas de Gualeguaychú, dieron un salto en la elevación de su calidad que alcanzó de golpe un brillo muy cercano al actual. Pero antes de 1981 ya habían nacido algunas de esas comparsas, como Papelitos del Oeste (1977) y O’ Bahía (1980). En 1981 aparecen las restantes: Marí Marí, Kamarr y Ara Yeví.

GENTILEZA DE www.carnavaldelpais.com.ar

miércoles, 27 de abril de 2011

HISTORIA DEL CARNAVAL EN ARGENTINA

El origen del carnaval argentino

Un recorrido por los orígenes de una festividad histórica y popular.

El carnaval es uno de los festejos más populares en varios países del mundo. Se cree que dicha práctica, fue implementada por los sumerios y, posteriormente, por Roma, Egipto y Grecia.

En la historia argentina, se encuentra presente desde la época colonial, simbolizando una expresión de júbilo, alegría e identidad por parte de los pueblos.

La llegada del carnaval a la Argentina

Gracias a la expansión mundial del carnaval, se estima que entre 1850 y 1890 surgió el candombe en los barrios de Montserrat y San Telmo. El candombe habría sido creado por los esclavos y consistía en utilizar varios tipos de tambores, cuya combinación de sonidos era acompañada por un cántico, generalmente femenino, o bien por varios vocalistas al unísono.

Existieron grupos de gran trascendencia en la práctica del candombe, provenientes, en su mayoría, de los barrios más humildes. Ellos conformaban pequeñas comunidades, integradas por población negra de origen africano.

Ejemplos de ello, son las sociedades Cabunda en Montserrat y Mondongo, con sede en el llamado Barrio del Mondongo, ubicado en la ciudad de La Plata.

El elemento de diversión por excelencia era el agua. Se llenaban huevos vacíos con ella para luego ser arrojados hacia la multitud. La población de clase alta acostumbraba a utilizar huevos de ñandú.

El gobierno de Rosas y la prohibición del carnaval

Durante el segundo gobierno de Juan Manuel de Rosas (1835 a 1852), la práctica del carnaval llegó a intensificarse hasta alcanzar niveles extremos. Robos y saqueos eran perpetrados en numerosos lugares de la ciudad. La causa principal de estos desmanes era que, si bien existían medidas preventivas previas al carnaval, estas no eran respetadas ya que el personal policial también participaba del mismo.

En 1844, abrumado por los actos extremos de vandalismo. Rosas decidió prohibir el carnaval en Buenos Aires.

El retorno del festejo a las ciudades
Diez años más tarde, con el gobernador de Buenos Aires fuera del poder, comenzarían a implementarse nuevamente los carnavales. Entre mediados de 1850 y principios de 1900, la intensa inmigración europea incorporó variaciones culturales y estéticas al escenario ya conocido.

Las comparsas fueron desapareciendo para dar lugar a las murgas, las cuales se diferenciaban de las primeras ya que no incluían instrumentos de viento y su característica estética más marcada, era la vestimenta distintiva de todos sus integrantes, empleada a modo de uniforme.

Los festejos de carnaval más populares en Argentina
Existen tres carnavales que pueden destacarse como los más importantes de nuestro país. Los mismos tienen lugar en las provincias de Corrientes, Entre Ríos y Salta.

Salta: el festejo y el Día del Entierro

En Salta, el desfile de máscaras, disfraces y carruajes son el elemento más llamativo de la celebración. Un sitio importante para el desarrollo del festejo es el Valle Calchaqui, en donde las personas participan de abundantes banquetes una vez terminados los juegos, para luego reponer energía y continuar con los bailes y los cantos.

El festejo concluye el domingo posterior al Miércoles de Ceniza, cuando se hace un hoyo en el suelo, en el cual será enterrado el Pujllay, muñeco que simboliza el espíritu del carnaval. Se le arrojan frutas y ofrendas, con la creencia de que dichos regalos serán duplicados al año siguiente, en el próximo festejo. Este día es denominado Día del Entierro.

El multitudinario carnaval de Gualeguaychú en Entre Ríos

La provincia de Entre Ríos es conocida por el célebre carnaval de Gualeguaychú, presente en su historia desde comienzos del siglo XIX. Inicialmente se desarrollaba por la tarde, dado que la ciudad no gozaba de iluminación durante la noche. En 1930 se construyó una pasarela ubicada en el centro de la ciudad, lo cual dio al festejo una mayor entidad y protagonismo.

En 1978, el dueño de una empresa de productos decidió organizar una comparsa propia para promocionar su negocio, cuyo éxito provocó que diversos clubes y comerciantes hicieran lo mismo. En la actualidad, el carnaval entrerriano es organizado por alrededor de diez organizaciones deportivas, entre otros grupos de diferentes disciplinas.

Corrientes: desfiles y reinas del carnaval

Por último, Corrientes es la provincia que más influencia brasilera posee en su festejo de carnaval. Anteriormente, caravanas de vehículos decorados se paseaban por la ciudad presentando a las “reinas” de cada barrio, y el plato fuerte del desfile era la caravana humorística, que parodiaba a todas las anteriores.

Una de las diferencias musicales de las comparsas correntinas con el resto, es que un cincuenta por ciento de las mismas, están dedicadas a la percusión, mientras que la otra mitad se halla dedicada al baile.

Al finalizar la festividad, se elije a la Reina Nacional del Carnaval, quien gozará de dicho título hasta el año siguiente.

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