El intendente Juan José Bahillo participó ayer de un encuentro encabezado por la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, en el patio central de la Casa Rosada, oportunidad en que se analizó el feriado que posibilitó conmemorar el carnaval en todo el país.
“Se convocó a las distintas autoridades donde el carnaval –esos días- tuvo un desarrollo importante. En este caso, Gualeguaychú fue una de las ciudades de referencia a nivel internacional”, manifestó a El Día y Radio Cero.
Bahillo estuvo acompañado por la titular del Consejo Mixto, Analía Romani e integrantes de la Comisión del Carnaval.
-¿Le entregarán material periodístico y fílmico de la máxima fiesta a cielo abierto?, consultamos previo al acto.
Sí, preparamos bastante material, importante, de lo que fue ese fin de semana. No solo la fiesta en el corsódromo sino, además, la actividad turística en nuestra ciudad.
Inclusive llevamos varios recortes de diario El Día y de otros medios que reflejaron el desenvolvimiento de Gualeguaychú durante esos días; se lo entregaremos a la Presidenta y a las autoridades del Ministerio de Turismo de la Nación.
- El corsódromo requiere de más obras. ¿Le entregaron un petitorio?
La Comisión de Carnaval es una permanente gestora del mejoramiento del corsódromo, trabajan codo a codo con el Estado municipal. Lo hemos gestionado ante el gobierno de la provincia que este año hizo un aporte importante para la construcción de la tribuna.
Teníamos en agenda pedir una audiencia con el secretario de Turismo de la Nación, Lic. Meyer pero surgió este encuentro.
Cabe acotar que el acto comenzó pasadas las 19 y duró alrededor de 40 minutos, “tiempo en que la Presidenta destacó cómo se desarrolló los días de carnaval. Mencionó que Entre Ríos y Corrientes tuvieron un 100 por ciento de ocupación, más que Mar del Plata que fue del 90%”.
Asistieron al encuentro delegaciones de Corrientes, Jujuy, La Boca, Salta. “De nuestra provincia fuimos los únicos, nos acompañaron diez jóvenes que mostraron toda la belleza. La reina de la edición 2011, María Elisa Grecco, fue invitada para que estuviera al lado de la Presidenta durante el acto lo que nos llenó de orgullo”, enfatizó.
Al finalizar su discurso, Cristina Fernández recorrió el patio para saludar a todos los asistentes. “Con nosotros se detuvo 5 minutos para charlar con las chicas, les preguntó sobre la tarea que se hace en los talleres, se la vio muy entretenida. En ese momento la Comisión del Carnaval le regaló un tocado (de Ana Luna)”, comentó el intendente.
Cabe acotar que Bahillo hizo entrega de una carpeta con toda la información turística de Gualeguaychú al Lic. Mayer quien prometió leer para luego mantener -probablemente- una audiencia en las próximas semanas. “El gobernador Urribarri está haciendo gestiones para que la Presidenta o el Ministerio de Turismo de la Nación reciban a la Comisión del Carnaval”, recordó.
GENTILEZA DIARIO EL DIA DE GUALEGUAYCHU
viernes, 18 de marzo de 2011
jueves, 17 de marzo de 2011
La comparsa Papelitos se prepara para el Mega Show de Carnaval y la edición 2012
El próximo 26 de marzo, regresarán a la pasarela del corsódromo las cinco comparsas de la ciudad. El presidente del club del oeste anticipa detalles de “Papelitos 2012”.

El presidente del Club Juventud Unida, Jorge Lonardi, dialogó con elDía y Radio Cero y mostró su satisfacción por el resultado obtenido durante los viajes que realizaron con la comparsa durante el verano 2011. Además, aseguró que es una gran alegría que las cinco comparsas que integran el Carnaval del País, se reencuentren en el próximo fin de semana largo.
La comparsa Papelitos integrará el Mega Show de Carnaval que se realizará el 26 de marzo próximo y se presentará con 100 integrantes y trajes pertenecientes a “Pan y Circo”, temática presentada en 2010 con la dirección de Joaquín Arias.
“Hacer un Mega Show de Carnaval es una buena oportunidad para que vuelvan las 5 comparsas a desfilar. Es una propuesta muy interesante, una cosa muy linda y esperemos que el público nos acompañe. No tengo presente cuándo fue la última vez que desfilaron las 5 comparsas pero seguramente más de 10 o 15 años. Y creo que va a ser una muy buena oportunidad para que podamos ver a las 5 comparsas en la pasarela y brindar un buen show para el turista. La gente de Papelitos está muy entusiasmada con esta posibilidad de poder desfilar en la pasarela”, expresó Lonardi.
Además, se informó que no sólo desfilarán 100 integrantes por cada comparsa, sino que lo harán los destaques, shows de batucadas y la música no será en vivo.
El presidente del Club Juventud Unida aseguró estar muy conforme con la iniciativa y además comentó que la temporada de viajes por diferentes ciudades del país con la comitiva de Papelitos fue muy exitosa y que “es un balance muy positivo, además de haber dejado muy bien parado al carnaval de Gualeguaychú”.
Con proyecto pero sin director
Papelitos se prepara para regresar al Carnaval del País en la temporada 2012. Según anticipó Lonardi, la comparsa ya cuenta con un proyecto ideado por Joaquín Arias, quien dirigió en las temporadas 2009 y 2010, pero no será él quien dirija durante 2012.
“Estamos en conversaciones con algunos directores. Lo que sí tenemos definido es la carpeta, el diseño de la comparsa que ya está hecho y ya está en nuestras manos y fue realizado por Joaquín Arias. Él nos va a entregar la carpeta completa y la realizará otra persona, otro director de carnaval que tendrá a su cargo la realización de lo carpeta hecha por Joaquín. Así que estamos en conversaciones a partir de esta semana luego de terminado y conocidos los resultados de la temporada que pasó. En esta semana nos hemos sentados a hablar con algún director para proponerle trabajar con nosotros y estamos esperando una respuesta”, anticipó Lonardi. Se trata sin dudas de una modalidad de trabajo poco usual en el carnaval, en la que incursionará la comparsa del Club Juventud Unida.
La realidad de Juventud
Luego de una temporada de Carnaval con Papelitos fue de competencia, Jorge Lonardi, presidente del Club comenta cómo influyó económicamente en las finanzas de la institución.
En este sentido aseguró que “el hecho de no haber participado en esta temporada, para el club, hablando objetivamente y desde el punto de vista estrictamente económico; al no haber hecho una inversión riesgosa como es el carnaval y haber obtenido todos estos recursos realmente es muy satisfactorio. Nosotros podemos encarar un año con muchísima tranquilidad, apuntando a hacer unas nuevas inversiones en el carnaval y poder sostener todas las disciplinas y el deporte competitivo de Juventud. La inversión escolar; estamos ampliando el edificio escolar. Creo que en ese sentido la temporada de carnaval fue para nosotros muy buena”.
GENTILEZA DIARIO EL DIA DE GUALEGUAYCHU

El presidente del Club Juventud Unida, Jorge Lonardi, dialogó con elDía y Radio Cero y mostró su satisfacción por el resultado obtenido durante los viajes que realizaron con la comparsa durante el verano 2011. Además, aseguró que es una gran alegría que las cinco comparsas que integran el Carnaval del País, se reencuentren en el próximo fin de semana largo.
La comparsa Papelitos integrará el Mega Show de Carnaval que se realizará el 26 de marzo próximo y se presentará con 100 integrantes y trajes pertenecientes a “Pan y Circo”, temática presentada en 2010 con la dirección de Joaquín Arias.
“Hacer un Mega Show de Carnaval es una buena oportunidad para que vuelvan las 5 comparsas a desfilar. Es una propuesta muy interesante, una cosa muy linda y esperemos que el público nos acompañe. No tengo presente cuándo fue la última vez que desfilaron las 5 comparsas pero seguramente más de 10 o 15 años. Y creo que va a ser una muy buena oportunidad para que podamos ver a las 5 comparsas en la pasarela y brindar un buen show para el turista. La gente de Papelitos está muy entusiasmada con esta posibilidad de poder desfilar en la pasarela”, expresó Lonardi.
Además, se informó que no sólo desfilarán 100 integrantes por cada comparsa, sino que lo harán los destaques, shows de batucadas y la música no será en vivo.
El presidente del Club Juventud Unida aseguró estar muy conforme con la iniciativa y además comentó que la temporada de viajes por diferentes ciudades del país con la comitiva de Papelitos fue muy exitosa y que “es un balance muy positivo, además de haber dejado muy bien parado al carnaval de Gualeguaychú”.
Con proyecto pero sin director
Papelitos se prepara para regresar al Carnaval del País en la temporada 2012. Según anticipó Lonardi, la comparsa ya cuenta con un proyecto ideado por Joaquín Arias, quien dirigió en las temporadas 2009 y 2010, pero no será él quien dirija durante 2012.
“Estamos en conversaciones con algunos directores. Lo que sí tenemos definido es la carpeta, el diseño de la comparsa que ya está hecho y ya está en nuestras manos y fue realizado por Joaquín Arias. Él nos va a entregar la carpeta completa y la realizará otra persona, otro director de carnaval que tendrá a su cargo la realización de lo carpeta hecha por Joaquín. Así que estamos en conversaciones a partir de esta semana luego de terminado y conocidos los resultados de la temporada que pasó. En esta semana nos hemos sentados a hablar con algún director para proponerle trabajar con nosotros y estamos esperando una respuesta”, anticipó Lonardi. Se trata sin dudas de una modalidad de trabajo poco usual en el carnaval, en la que incursionará la comparsa del Club Juventud Unida.
La realidad de Juventud
Luego de una temporada de Carnaval con Papelitos fue de competencia, Jorge Lonardi, presidente del Club comenta cómo influyó económicamente en las finanzas de la institución.
En este sentido aseguró que “el hecho de no haber participado en esta temporada, para el club, hablando objetivamente y desde el punto de vista estrictamente económico; al no haber hecho una inversión riesgosa como es el carnaval y haber obtenido todos estos recursos realmente es muy satisfactorio. Nosotros podemos encarar un año con muchísima tranquilidad, apuntando a hacer unas nuevas inversiones en el carnaval y poder sostener todas las disciplinas y el deporte competitivo de Juventud. La inversión escolar; estamos ampliando el edificio escolar. Creo que en ese sentido la temporada de carnaval fue para nosotros muy buena”.
GENTILEZA DIARIO EL DIA DE GUALEGUAYCHU
martes, 15 de marzo de 2011
"Mega Show de Carnaval"
"Mega Show de Carnaval" el sábado 26 de marzo
La Comisión del Carnaval tomó la decisión anoche de realizar un mega show de Carnaval a realizarse el próximo 26 de marzo.
La gran fiesta tendrá lugar en el Corsódromo con la participación de100 integrantes cada una de las comparsas, Marí Marí, Kamarr, Ará Yeví Papelitos y O’Bahía.
Esta nueva fiesta de Carnaval para el próximo fin de semana largo, tendrá la particularidad de ofrecer la posibilidad a todas las personas que quieran participar de poder hacerlo.
En este sentido se podrán alquilar trajes en las comparsas y ser parte del Mega Show de Carnaval.
El precio de las entradas será de $30 y se podrán adquirir en las boleterías del Corsódromo, a partir del lunes 21 de marzo, mientras que las mesas en sectores VIP, costarán $40.
La Comisión del Carnaval tomó la decisión anoche de realizar un mega show de Carnaval a realizarse el próximo 26 de marzo.
La gran fiesta tendrá lugar en el Corsódromo con la participación de100 integrantes cada una de las comparsas, Marí Marí, Kamarr, Ará Yeví Papelitos y O’Bahía.
Esta nueva fiesta de Carnaval para el próximo fin de semana largo, tendrá la particularidad de ofrecer la posibilidad a todas las personas que quieran participar de poder hacerlo.
En este sentido se podrán alquilar trajes en las comparsas y ser parte del Mega Show de Carnaval.
El precio de las entradas será de $30 y se podrán adquirir en las boleterías del Corsódromo, a partir del lunes 21 de marzo, mientras que las mesas en sectores VIP, costarán $40.
domingo, 13 de marzo de 2011
Dos “monstruos” del Carnaval del País

El Carnaval del País dejó grandes personajes que serán recordados por su estética y profesionalismo. En Marí marí, la campeona 2011 se destacaron Titi Ricciuto interpretando a “Fobo” y Gervasio Larrivey a Drácula.
Por Mónica Farabello
Maquillaje, vestuario, actuación, entrega, pasión por el carnaval, son sólo algunos de los factores que hicieron que estos dos personajes sean los más sobresalientes de la edición 2011 del Carnaval de Gualeguaychú.
Los une una fuerte amistad y por sobre todas las cosas, el respeto y admiración por el trabajo del otro. El actor Titi Ricciuto conquistó a Gualeguaychú, mientras que Gervasio Larrivey vuelve a redoblar las apuestas en un escenario que ya es suyo.
¿Cómo vivieron la apertura de sobres y cuándo empezaron a festejar?
G.L: En la séptima noche empezamos a celebrar porque tenía que irnos muy mal para que se revirtiera como se venía dando la apertura de sobres, y además habíamos superado los 15 o 16 puntos que creo que era el límite para consagrarnos ganadores. Yo era partidario de esperar hasta último momento pero por dentro estaba muy relajado.
T.R: Yo no entendía nada. Era la primera vez que vivía una apertura de sobres y cada vez que festejaban yo preguntaba: qué pasó? Que celebramos? Ya está?
¿Cómo viviste ganar con la comparsa y encima ser el personaje principal y llevarte tanto reconocimiento?
T.R: Creo que tendría que definirlo con alguna palabra que todavía no está inventada, porque decir maravilloso o sublime, ya son palabras vacías de sentido para describir algo tan fuerte como lo que me pasó con todo esto. Realmente es indescriptible. Cuando yo atravesé por primera vez el circuito, sentí que pertenecía a este lugar desde hace mucho más tiempo… es el sentido de pertenencia. Además, la familia de Gervasio (Larrivey) me abrió las puertas y poder sentarme a comer con todos ellos y hacer lazos familiares tan fuertes me ayudó muchísimo porque yo todos los veranos me voy con mi familia a Neuquén y este verano el no poder verlos fue una situación muy difícil. Obviamente también me hice muchos amigos nuevos en Gualeguaychú.
¿Cómo hiciste para que el personaje del malo sea tan querido por todos?
T.R: Vamos a decir la verdad: “Fobo fue un fracaso” porque en vez de ser el malo todo el mundo lo quería (risas). Realmente creo que hay una identificación con los malos. Hay un placer puesto en la composición de un personaje malo; como actor me pareció maravilloso poder hacerlo, y en el público aparece una identificación con el malo.
Fobo es un personaje que fue pensado desde una maldad que seduzca, que hechice y que agrade. Esto fue desde un principio construido de esta manera junto con la colaboración de Adrián (Butteri) y Gervasio (Larrivey).
¿Cómo fue encarnar un personaje desde lo actoral siendo maquillador?
G.L: Yo soy de la primera camada de “Gualeguaychú Joven” donde hacíamos teatro e incursionábamos un poco en la actuación. Este año quería un personaje para disfrutarlo y divertirme también, y cuando me dijeron que iba a ir sin espaldar, me agarró como un ataque porque yo estaba acostumbrado a llevar trajes fantasías; pero después de la primera noche me sentí muy cómodo y seguro.
Para la composición le pedí sugerencias a Titi, a Verónica Vieyra y a Ricardo Dargain y nunca me salí de personaje, hasta la noche del lunes que no fue puntuable y ahí aprovechamos a bailar y a sacarnos fotos.
¿Se maquillaban solos?
G.L: Yo maquillaba a doce chicas y también me maquillaba a mí mismo. Titi también se maquillaba solo y tardaba alrededor de cuatro horas y me acompañaba un equipo excelente de quince maquilladores que trabajaban mucho por la comparsa.
Yo tardaba una hora y media más o menos para maquillarme. Me hacía un delineado con gibré rojo por debajo del ojo y cuando cerraba la mirada daba la sensación que tenía lentes de contacto color rojo, pero en realidad era maquillaje.
T.R: Yo también me maquillaba solo y tardaba entre cuatro horas y cuatro horas y media, según el tema de las piedras y cómo me las iba pegando. Como nunca uso cejas convencionales en mis caracterizaciones drag quen cerraba el diseño con piedras. Para mi fue un gran objetivo cumplido, bajar una estética tan extranjera a algo tan popular como el carnaval. Sin dudas es un objetivo cumplido.
GENTILEZA DIARIO EL DIA DE GUALEGUAYCHU
sábado, 12 de marzo de 2011
Más de 151 millones de pesos quedaron en la economía de la ciudad gracias al Carnaval

El consumo diario de cada turista creció más de un 90 por ciento. Alrededor de 182 mil personas presenciaron el Carnaval del País, que tuvo un ingreso de poco más de 15 millones de pesos, el 10 por ciento del dinero que quedó en Gualeguaychú.
Rubén Skubij
Carlos Riera
El contador Diego Fernández Elgue es el responsable de los 120 muestreos que se realizaron en cada una de las 11 noches que tuvo el espectáculo. Informó los números que arrojaron sus estudios estadísticos y destacó que “ha sido una muy buena temporada, que se potenció enormemente en este fin semana largo. Hubo una sinergia, el carnaval aportó al fin de semana largo y el fin de semana largo le aportó al carnaval, hubo una ayuda mutua que fue muy beneficiosa para Gualeguaychú”.
¿Cómo se ubicó esta temporada en la historia?
-La temporada está ubicada en el sexto lugar. En cuanto a cantidad de entradas, 1999 fue el más importante de la historia, después viene el 2009, después el 2005, después el 2007, luego 1997, año de la inauguración del corsódromo, y en el sexto lugar se ubica la temporada 2011. En dinero recaudado, por supuesto que es este último.
¿Cuánto dinero quedó en la ciudad?
-A la ciudad entraron por el efecto carnaval -a la economía de la ciudad- más de 151 millones de pesos. A eso hay que agregarle toda la riqueza que generó el turismo que no es de carnaval.
¿El consumo diario de cada persona aumentó?
-Creció enormemente respecto del año anterior. Subió más del 90% el consumo. El año pasado, un turista consumía por día en Gualeguaychú 175 pesos y este año consumió más de 338 pesos. Es decir que hubo un turismo con un poder adquisitivo mucho más elevado.
En la crisis el 2002, el consumo diario por persona fue de 33,85 y hoy estamos en 338 pesos, 10 veces más. Está bien que hay una inflación importante en el medio pero hay mucha diferencia.
¿Cuánto estima usted que puede haber quedado fuera del carnaval?
-Debe andar por lo menos en un 25 por ciento. Hay otro público que vino a Gualeguaychú pero no como consecuencia del carnaval. Serían unos 30 millones más. Más o menos.
¿El público que eligió Gualeguaychú de qué ciudades vino?
-La mayoría fueron grupos familiares. En cuanto al origen, el Gran Buenos Aires fue el más importante con el 34 % del público, lo sigue Provincia de Buenos Aires con el 23 y pico por ciento. La novedad es que este año se ubicó tercero Santa Fe, que pasó a Capital Federal. El 14% del público era santafesino. Cuarto lugar quedó Capital Federal con poco más del 10 por ciento. Entre Ríos también perdió el quinto lugar en manos de Córdoba.
¿Con respecto a los precios, qué opinión tuvo el visitante?
-El 74 % del turismo que llegó a Gualeguaychú a observar el Carnaval consideró razonable el valor de la entrada. Es decir que es un buen índice. También un porcentaje similar considera que Gualeguaychú no es una ciudad cara. El tema está en el que no vino por ese motivo.
¿El turismo que llegó cuántos días permaneció en la ciudad?
-La permanencia entre 1 y 5 días fue del 85% del público, pero este año aumentó la variable de los que se vuelven en la noche, el de un día.
Eso se había perdido tiempo atrás.
-Claro pero fue el efecto autopista el que este año catapultó ese efecto. Esto venía decayendo año a año. Gualeguaychú había logrado contener al turista y este año volvió a irse mucha gente. Más del 40%, en las noches del medio, se volvían terminado el espectáculo. Venían a ver el carnaval y se volvían. Y eso tiene mucho que ver con los precios de la ciudad.
¿Cuántas personas vieron el carnaval en esta edición?
-La audición que hacemos es en función de entradas vendidas a mayores. Ese es el dato que tenemos para estadística porque es el más confiable para la comparación por año. Este año fueron 161.509 entradas mayores, las cuales en el mes de enero fueron 59.772, en febrero 66 mil y en marzo 35 mil en las dos noches.
La venta de entradas a menores tiene un costo bajo pero en cantidad el dinero es importante.
-Si pero no lo contamos a efectos estadísticos porque tiene muchas variaciones. No es importante en cantidad. Anda en el 13% más o menos. Pero a efectos estadísticos no nos sirve porque nos varía mucho.
¿Qué cosas hay para solucionar para la próxima edición?
-El Carnaval va creciendo año a año. Un tema importantísimo para la comisión es dar más comodidades en el sector VIP, que demanda tanto la gente. Aumentar la cantidad de tribunas de cemento que son tan importantes pero tienen inversiones muy grandes. Los clubes participantes llevan invertidos en inmuebles públicos más de 1.100.000 dólares.
15 millones de pesos
El presidente de la Comisión de Carnaval, José El Kozah, manifestó su alegría con el final de la temporada y las dos últimas grandes noches que vivió el Corsódromo. Ahora se ingresa en un periodo de evaluación donde se analizará lo ocurrido en enero, febrero y marzo. “Se tuvo una edición 2011 excelente, donde lo que invirtieron en las comparsas se pudo recuperar y se logró que les quede un margen para sostener la próxima comparsa”, señaló.
¿Los gastos están salvados y les queda un remanente?
-Si, los gastos están salvados. Estamos hablando de aproximadamente -y esto no está cerrado todavía- pero la comparsa que menos va a recaudar va a estar arriba de los dos millones doscientos mil pesos, más los ingresos por ubicaciones, VIP y todo lo demás. Para los clubes fue una muy buena edición.
¿En cuanto incide el ingreso por ubicaciones, alquiler de cantinas y otros números para cada institución?
-Más o menos alrededor de un 40 o 50 por ciento más de lo que es la recaudación de lo que sacan por porcentaje. Para que tengamos una idea, se sigue manteniendo lo que es histórico dentro de los porcentajes, si a Gualeguaychú le entran 10 el carnaval se lleva 1. En las encuestas que se han realizado registran que ha ingresado más o menos alrededor de 150 millones de pesos a la ciudad en esta temporada, en la cual el carnaval recibió aproximadamente, en todo concepto, esto es venta de entradas, cantinas, ubicaciones y todo lo demás, alrededor de 15 millones, un 10% de lo que ingresó a la ciudad es lo que se lleva el carnaval.
¿Y la mayoría del público viene por el carnaval?
-Creo que ya está demostrado, sobre todo en las últimas dos noches, que el gran motor o la gran locomotora del turismo de Gualeguaychú es el carnaval. Creo que eso no tiene lugar a discusión. Se ha demostrado que el destino turístico elegido, de aquí a futuro en cuanto a carnaval se refiere, va a ser Gualeguaychú, fue la plaza más fuerte en todo el país. Creo que eso nos da una posibilidad o un plus pensando a futuro en la fiesta del carnaval. El feriado de carnaval que va a ser exactamente igual, de 4 días donde va a haber que cambiar quizás algunas cosas en cuanto al organigrama de las noches del carnaval.
¿En materia de promoción del carnaval, están satisfechos? ¿Se van a sentar con Full Screen para analizar el tema?
-No es que tengamos que sentarnos con Full Screen. Creo que acá se van a tomar decisiones en cuanto a lo que fue la promoción. No estamos del todo satisfechos por cómo venía realizándose. Hay que ver en qué forma se enfocó, si estuvo bien o estuvo mal. Más allá de que lo comprometido estuvo dado, por ahí el enfoque a lo que fue promoción fue diferente a lo que en un primer momento se pensaba y seguramente tendremos que ver esa situación. No quiere decir esto que Full Screen esté o no esté pero si va a haber que discutir algunas cositas que no funcionaron del todo bien en esta edición.
¿Es necesario contar con una productora, no puede ser la misma Comisión la que enfrente este trabajo?
-Hay muchas alternativas para hacer esto. Una es que la misma Comisión de Carnaval se encargue de hacer un montón de cosas, que no es lo más fácil ni lo más recomendable, pero si hay otras alternativas que es la participación de empresas, como ocurrió en el 2009 con Brahma que hizo una publicidad excelente. Supo enfocarla muy bien y por eso los resultados fueron tan contundentes. Eso se vio reflejado en la ciudad en cuanto al público. Ahora depende también de la ciudad qué tipo de público quiere tener y qué tipo de público está dispuesto a soportar.
Esa es otra discusión que siempre hay, qué tipo de público quiere tener Gualeguaychú si la familia o el joven.
-Estamos vendiendo alegría. Estamos vendiendo fiesta. No estamos vendiendo ninguna cosa que se parezca a algo “tranqui”, estamos vendiendo algo que sabemos que de por si es una movida donde hay joda. Hay que destacar una cosa y esto lo hablaba la gente de canal 26 la última noche, les sorprendió muchísimo que las playas estuvieran tan agolpadas de gente. Prácticamente todas completísimas, con una abundante cantidad de gente alcoholizada donde no se generó ningún incidente complicado. Era todo un público muy tranquilo en ese sentido. En el mismo carnaval no se generaron disturbios en una fiesta donde es normal que corra la cerveza.
¿Están pensando en una nueva tribuna de cemento?
-Estamos viendo que el público que está viniendo al carnaval es un público exigente en cuanto a la calidad de servicio. Y en esta edición pasó lo que no pasó nunca, los lugares más caros fueron los primeros que se vendieron. Estaban completos. Por eso mucha gente no vino al carnaval, porque no consiguió una muy buena ubicación. Esto hace que haya que replantear, quizás, el sistema de sillas y de tribunas.
GENTILEZA DIARIO EL DIA DE GUALEGUAYCHU
Entrevista a Juan Carlos “Juancho” Martínez
“Tenemos que trabajar en la creación de un Museo y en una facultad donde se enseñe el arte del Carnaval” 
Juan Carlos Martínez es más conocido por “Juancho”: un nombre que es sinónimo de Carnaval.
Nació el 21 de octubre de 1934 en Gualeguaychú. Es el mayor de seis hermanos que tuvo Lucrecia Martínez, ama de casa, pero quien le enseñó los rudimentos de la costura.
Nació en Magnasco, entre San Juan e Ituzaingó. La escuela la inició de manera temprana. Nacido en octubre, no pudo ingresar a primer grado y entonces lo mandaron a maestra particular; más precisamente a la casa de las señoritas Soria, similar a un jardín de infantes que quedaba en calle San Juan y recién al año siguiente ingresó a la Escuela Rawson.
Juancho Martínez fue integrante de la mítica Barra Divertida, un grupo que innovó los corsos de la ciudad y escribió las páginas más gloriosas del Carnaval que hoy se reconoce como el mejor del país.
Juancho Martínez recibió a EL ARGENTINO en la mañana del jueves, en su casa taller de calle Rosario al 200. Los vecinos pasan por su puerta para saludarlo, porque él es un profeta en su tierra. Juancho domina toda una sala que es también ámbito de creación carnavalesca y de costura. Detrás de una máquina de coser que él mismo reconoce como parte de sí mismo, Juancho Martínez dialoga con el corazón en la mano y haciendo del recuerdo un agradecimiento de vida. Con casi 77 años confiesa que está pensando en el retiro, aunque Papelitos 2012 le puede traicionar la decisión. A lo que no renuncia es a vivir para el Carnaval: “Con lo poco o mucho resto que me queda, voy a pelear para que tengamos un Museo del Carnaval y que alguna vez se enseñe este arte en la facultad”, expresa con un tono de anhelo y desafío al mismo tiempo.
-¿Recuerda su paso por la primaria?
-Me acuerdo de todas las señoritas maestras y de muchos compañeros. Especialmente a las señoritas Dorita Oliver y a Blanca de Portela. Era el tiempo donde las señoritas maestras tenían autoridad social. De esa época me impactó la directora de entonces que se llamaba María Guillermina Siboldi. Tenía una personalidad que inspiraba autoridad y confianza al mismo tiempo. En esos años se formaba no sólo a la entrada y salida de la escuela, sino al final de cada recreo. Entonces, la señorita Siboldi salía de la Dirección, se paraba frente a todos nosotros y le gustaba observar que las filas estuvieran perfectas para entrar en orden al aula y seguir con nuestros estudios. Era una mujer con una personalidad muy fuerte. La única vez que lloró fue cuando anunció que se jubilada. Yo iba a sexto grado y la noticia nos impactó emocionalmente pese a nuestra corta edad. Ver rodar unas lágrima por su rostro me causo un gran impactó. Y lo otro que me asombraba de María Guillermina era que tenía siempre el ruedo del vestido descosido. Como de chico ya tenía tendencia por la costura, ese detalle me llamaba la atención. Hay imágenes de la infancia que se han quedando para siempre y no se borrarán jamás.
-Es oportuno tomar esas imágenes y hacerlas rodar. ¿Se acuerda de su primer carnaval?
-Inolvidable. Tenía ocho años. El Carnaval se hacía en la 25 y mi mamá nos llevó a lo que era “Lo Ferrando”, porque esa era la expresión para ubicarnos de manera precisa: “Lo Ferrando”. Las murgas iban y venían por 25 de Mayo. La formación de las murgas era en fila india y largas. Tenían una coreografía semejante al caracol y cuando las murgas que iban se encontraban con las que volvían, cada una intentaba encerrar a la otra con esa coreografía como de caracol que daba vueltas y vueltas. Los personajes eran rarísimos. Por ejemplo, los alemanes trajeron la novedad de los osos carolina y salieron con esas figuras e incluso salían al frente de las murgas. Otros se vestían de gauchos e indios y payaban y simulaban una pelea. Luego, pasaban los coches de plaza, algunos tirados a caballos y otros ya a motores. Los coches estaban adornados con guirnaldas y los descapotados podían lucir mejor a las chicas que llevaban arriba y ellas saludaban, como princesas, a los vecinos. El escenario montado sobre la 25 era ya fiesta para los ojos, porque cada treinta metros se ponían unos faros iluminados. Las guirnaldas eran de papel porque el plástico todavía no existía. Ver todo ello fue deslumbrarme. Recuerdo a las familias sentadas frente a sus domicilios, con palcos personales que ellos mismo hacían y adornaban e incluso competían de un lado a otro de las aceras. Las serpentinas iban de un palco a otro. Me impresionó tanto, que al otro día fui al circuito para reconocer desde dónde había vivido y sentido eso tan intenso con el Carnaval.
-¿Y a la costura cómo llega?
-Mi madre cosía en casa. Pero el gran aprendizaje lo tuve cuando a los veinte años me fui a vivir a Buenos Aires. Me había salvado del servicio militar obligatorio porque soy corto de vista para mirar de lejos, no de cerca porque puedo enhebrar la aguja a simple vista. Viví catorce años en Buenos Aires y en los trabajos que tuve siempre acordamos como condición que en la semana de Carnaval regresaba a Gualeguaychú. Me hacía mis trajes y salía “suelto” con un grupo de amigos pero sin formar una murga. En Buenos Aires trabajo en una casa de moda que se llamaba California, que tenía salón de belleza y taller de confección. Una vez llegó a mis manos unos folletos que ofrecían cursos gratuitos en el Instituto del Vestido que quedaba en calle Viamonte y mis compañeras de trabajo me alentaron para inscribirme. A los seis meses de estar aprendiendo, la profesora me dijo que ya no podía enseñarme más nada.
-¿Siempre trabajó en la costura?
-No. Trabajé en un bar que era de un tío mío. Quedaba en Belgrano 1825 y allí conocí a toda la bohemia de Buenos Aires: Aníbal Troilo, Julio Sosa. Solamente cerraba el 1° de mayo y para fin de año cerraba por unas pocas horas. Ese bar se llamaba Montecarlo y quedaba cerca de Radio Belgrano y de una sala de grabación donde iba el Club del Clan. Conocí a Sandro cuando lo operaron de la rodilla en una clínica privada que quedaba enfrente del bar y teníamos que llevarle todas las mañanas el desayuno. Lo mismo que al mundo del teatro, que lo conocí gracias a Tesoro Gutiérrez, que era un amigo de Gualeguaychú.
-¿Cómo fue eso?
-Nos encontramos de casualidad en la calle Corrientes. Y me contó que estaba en una agencia de reventa de entradas. Ellos compraban entradas en los teatros y luego las revendían. Me ofreció el trabajo de hacer la cola en los teatros a cambio de dos entradas. Así conocí a Edith Piaf, a Louis Armstrong y a Ella Fitzgerald cuando vinieron a la Argentina en 1957, a Joséphine Baker en el Gran Rex, a Marlene Dietrich. Era amigo de los acomodadores de los teatros y me iba a ver los ensayos. La vi bailar a Maia Plisetskaia, a todas las compañías de baile rusas… en fin… me daba todos los gustos en materia de arte. Incluso había dos espectáculos de jerarquía internacional de manera simultánea. Finalmente, mi tío del bar Montecarlo falleció y al tiempo mi tía decidió venderlo y regresamos por un tiempo a Gualeguaychú por razones familiares. Tenía un primo que era adulto pero tenía mente infantil y mi tía sentía que Buenos Aires no era un buen lugar para él. Venimos a Gualeguaychú y mis planes eran quedarme tres meses hasta construirle una casa en la calle República Oriental e Ituzaingó.
-¿Quería volver a Buenos Aires?
-Sí, porque cuando se vendió el bar Montecarlo, compré una cantina que se llamaba “El gallo bataraz” y quedaba en Uspallata y Lavardén. De día dábamos de comer: los clientes eran mayoritariamente de Entre Ríos y Corrientes, porque esa cantina estaba enfrente del Mercado de Aves y Huevos. Y así como de día era un mesón, de noche se convertía en una especie de café concert. Bueno, luego vendí mi parte y me radiqué ya de manera más definitiva en Gualeguaychú. Mi hermana cosía y le propuse poner un negocio y lo instalamos en calle 25 de Mayo, frente al entonces Banco Italia y más tarde nos mudamos al local de calle Rosario. Se llamaba Modas Lucky. Hacíamos vestidos y trabajos de sastrería. Mi madre tenía una máquina de coser eslovena. La Casa Betolazza había traído dos máquinas de esas y una la compró mi madre y todavía la tengo en uso. De todos modos, la máquina con la que he trabajado los trajes y vestidos del Carnaval es otra y me ha acompañado a todas partes. Debe ser la máquina que más vestidos del Carnaval ha zurcido.
-¿Y su ingreso a la Barra Divertida?
-Al principio nosotros salíamos sueltos. Pero un día se nos dio la posibilidad de alquilar un coche de plaza a don Chinganga y lo fuimos a ver cerca del Club Tiro Federal. Le dijimos que nos viniera a buscar a una pensión que estaba en calle Luis N. Palma donde nos vestíamos para salir con Tomás, Pedro “El Negro” González, Eusebio Pereyra. El Negro se había encargado de adornar el coche de plaza y todos nos hicimos los trajes. Nos fue a buscar a las nueve de la noche porque los carnavales comenzaban a las diez.
-Fueron los primeros travestidos de la ciudad…
-Sí y fue toda una novedad. En ese entonces, la calle Luis N. Palma era empedrada y cuando íbamos para el Carnaval notamos que la herradura del caballo sacaba chispas de los adoquines. Cuando llegamos, el comisario del Corso admiró el arreglo del coche y nos propuso que abriéramos los Carnavales. Todos estábamos sobre Rocamora porque debíamos desfilar por la 25 de Mayo. Estaba la confitería Apolito y toda la calle estaba arreglada con guirnaldas. Para dar inicio a los Carnavales, los Crespo disparaban una bomba de estruendo con un mortero y el estallido fue tan tremendo que espantó al caballo del coche de plaza y nos desparramó por el piso. Un varita municipal lo intenta agarrar y el caballo lo muerde que casi le saca un dedo. Nos levantamos del piso y salimos caminando igual. Al otro día, Miguel Ángel Chacón, que era nuestro amigo, nos visita y nos dice que estuvimos fantásticos pero que no nos habíamos lucido por el desparramo de ese incidente. Y nos propone hablar con una murga y así nos hicieron un lugar en la Barra Divertida. Al año siguiente pusimos cuatro chicas, porque hasta entonces las mujeres no salían en las murgas y eso fue toda una novedad. Lo que más le gustaba al público era nuestros miriñaques: la gente nos aceptó por la calidad del vestuario y nuestra caricatura no era ofensiva. Desde entonces no hemos parado más.
-¿Qué pasó con Barra Divertida?
-Ganábamos siempre y las demás murgas protestaron porque nosotros teníamos más integrantes de lo que indicaba el reglamento. Así que nos convertimos en Conjunto Carnavalesco. Y cuando los demás clubes se organizaron como comparsas, tuvimos que adaptarnos. Pero éramos de barrio, no teníamos un club detrás. El primer año nos contrata Sudamérica y nos dio un treinta por ciento. Al otro año Black River nos ofreció el cincuenta por ciento. Y al siguiente, Dock Sud nos ofertó el 75 por ciento y todos los gastos de los vestidos. Y ahí hasta que se terminó. Luego, cuando Papelitos deja el papel y se pasa a la tela, me contratan para dirigirla y hacemos el tema del Circo, que en rigor había sido una idea de mi hermana. En esa oportunidad nos gana Marí Marí porque presentó una innovación inspirada en los Carnavales de Río, con desnudos y batucada. Fue un buen triunfo porque Marí Marí deslumbró en esos carnavales.
-¿Y cuando el Carnaval se apagaba, a qué se dedicaba?
-Lo mío siempre fue la costura. Hacía toda clase de vestidos, para fiestas importantes, para teatro. A Nina Fuentes siempre le preparé el vestuario desde que inauguró su escuela de danzas. Y ella siempre nos ayudó con las coreografías y nunca quiso salir en el Carnaval, salvo este año y estuvo brillante… fantástica.
-¿Qué significó la inauguración del Corsódromo?
-Marca un antes y un después en la historia de los Carnavales de la ciudad y del país. El primero en pisar el Corsódromo fue Martín Ayala, que se arrodilló y besó su piso. El Corsódromo fue como el abrir de puertas de una jaula para que salieran los pájaros, dado que el vuelo creativo del Carnaval estaba limitado por la altura de los cables y los carteles de la calle y con el Corsódromo las comparsas ganaron en altura y en profundidad. Yo salgo por primera vez en el Corsódromo en 2007, con el traje del Virrey del Río de la Plata. Siento que este ha sido mi último año. Papelitos va a estar el año que viene, pero hay que ver si tengo lugar. Estoy pensando seriamente el retiro. Ya me hablaron de Acaguay que saldrá en los Corsos Populares Matecito y eso me conmueve, pero soy muy consciente de la edad que tengo y de mis limitaciones.
-¿Lo conoció a Matecito?
-Sí y mucho, porque yo muchas veces le confeccionaba los trajes. Matecito era un encanto. Lo conocí cuando salió del servicio militar y animaba cumpleaños. Para ello pedía telas en Vandry o en la Tienda El Hogar y me venía a avisar para que le confeccionara los trajes. Venía a visitarme y traía un espejo y se maquillaba solo, apenas se guiaba con un dibujo. Tenía mucha alegría y animaba cumpleaños y hacía asados para los amigos. Un ser muy querido y querible.
-¿Ya que estamos en el recuerdo, cómo lo conoció a José Luis Gestro?
-Lo conocí cuando el iba al Colegio Nacional y un día se acercó con un grupo de estudiantes para que los aconseje sobre cómo encarar un tema en las carrozas estudiantiles. Eran tres o cuatro chicos y había uno que no hablaba, pero cuando lo hacía mostraba su chispa creadora, y ese era José Luis Gestro, un grande que innovó en los Carnavales y dejó recuerdos imborrables e inspiradores. Soy un agradecido del Carnaval. Siempre me gustó el espectáculo, salir en el Carnaval da un placer especial, difícil de describir.
-Siente que hay algún prejuicio que superar en la sociedad para que el Carnaval siga creciendo…
-En absoluto. En todo caso cada sociedad vive su época. El Carnaval de Gualeguaychú ya mostró todo lo que se puede mostrar. Ahora hay que trabajar para que cada año sea más bello, más estético, más sugerente. Tenemos que trabajar en la creación de un Museo y en crear una facultad donde se enseñe el arte del Carnaval. La comunidad, todos, debemos trabajar para que la ciudad cuente con un Museo del Carnaval y con una escuela superior, de nivel universitario, que enseñe las artes que se aplican en la preparación de las comparsas. Tenemos todo para ambas cosas y es un crimen que no podamos organizar un Museo del Carnaval y que no podamos darnos cuenta de la necesidad de sistematizar un saber y de poderlo transmitir. Hubo un intento de hacer una escuela de Carnaval, pero hay que insistir, y debe ser integral. El desfile de carrozas estudiantiles es un gran semillero pero también un aspecto que sumar si alguna vez se piensa en serio en abrir espacios para el aprendizaje. Es un crimen no abrir una escuela. Y con respecto al Museo también es un crimen, porque hay vestidos que no merecen como destino la humedad del paso del tiempo.
Por Nahuel Maciel
Fotografías Ricardo Santellán
EL ARGENTINO ©

Juan Carlos Martínez es más conocido por “Juancho”: un nombre que es sinónimo de Carnaval.
Nació el 21 de octubre de 1934 en Gualeguaychú. Es el mayor de seis hermanos que tuvo Lucrecia Martínez, ama de casa, pero quien le enseñó los rudimentos de la costura.
Nació en Magnasco, entre San Juan e Ituzaingó. La escuela la inició de manera temprana. Nacido en octubre, no pudo ingresar a primer grado y entonces lo mandaron a maestra particular; más precisamente a la casa de las señoritas Soria, similar a un jardín de infantes que quedaba en calle San Juan y recién al año siguiente ingresó a la Escuela Rawson.
Juancho Martínez fue integrante de la mítica Barra Divertida, un grupo que innovó los corsos de la ciudad y escribió las páginas más gloriosas del Carnaval que hoy se reconoce como el mejor del país.
Juancho Martínez recibió a EL ARGENTINO en la mañana del jueves, en su casa taller de calle Rosario al 200. Los vecinos pasan por su puerta para saludarlo, porque él es un profeta en su tierra. Juancho domina toda una sala que es también ámbito de creación carnavalesca y de costura. Detrás de una máquina de coser que él mismo reconoce como parte de sí mismo, Juancho Martínez dialoga con el corazón en la mano y haciendo del recuerdo un agradecimiento de vida. Con casi 77 años confiesa que está pensando en el retiro, aunque Papelitos 2012 le puede traicionar la decisión. A lo que no renuncia es a vivir para el Carnaval: “Con lo poco o mucho resto que me queda, voy a pelear para que tengamos un Museo del Carnaval y que alguna vez se enseñe este arte en la facultad”, expresa con un tono de anhelo y desafío al mismo tiempo.
-¿Recuerda su paso por la primaria?
-Me acuerdo de todas las señoritas maestras y de muchos compañeros. Especialmente a las señoritas Dorita Oliver y a Blanca de Portela. Era el tiempo donde las señoritas maestras tenían autoridad social. De esa época me impactó la directora de entonces que se llamaba María Guillermina Siboldi. Tenía una personalidad que inspiraba autoridad y confianza al mismo tiempo. En esos años se formaba no sólo a la entrada y salida de la escuela, sino al final de cada recreo. Entonces, la señorita Siboldi salía de la Dirección, se paraba frente a todos nosotros y le gustaba observar que las filas estuvieran perfectas para entrar en orden al aula y seguir con nuestros estudios. Era una mujer con una personalidad muy fuerte. La única vez que lloró fue cuando anunció que se jubilada. Yo iba a sexto grado y la noticia nos impactó emocionalmente pese a nuestra corta edad. Ver rodar unas lágrima por su rostro me causo un gran impactó. Y lo otro que me asombraba de María Guillermina era que tenía siempre el ruedo del vestido descosido. Como de chico ya tenía tendencia por la costura, ese detalle me llamaba la atención. Hay imágenes de la infancia que se han quedando para siempre y no se borrarán jamás.
-Es oportuno tomar esas imágenes y hacerlas rodar. ¿Se acuerda de su primer carnaval?
-Inolvidable. Tenía ocho años. El Carnaval se hacía en la 25 y mi mamá nos llevó a lo que era “Lo Ferrando”, porque esa era la expresión para ubicarnos de manera precisa: “Lo Ferrando”. Las murgas iban y venían por 25 de Mayo. La formación de las murgas era en fila india y largas. Tenían una coreografía semejante al caracol y cuando las murgas que iban se encontraban con las que volvían, cada una intentaba encerrar a la otra con esa coreografía como de caracol que daba vueltas y vueltas. Los personajes eran rarísimos. Por ejemplo, los alemanes trajeron la novedad de los osos carolina y salieron con esas figuras e incluso salían al frente de las murgas. Otros se vestían de gauchos e indios y payaban y simulaban una pelea. Luego, pasaban los coches de plaza, algunos tirados a caballos y otros ya a motores. Los coches estaban adornados con guirnaldas y los descapotados podían lucir mejor a las chicas que llevaban arriba y ellas saludaban, como princesas, a los vecinos. El escenario montado sobre la 25 era ya fiesta para los ojos, porque cada treinta metros se ponían unos faros iluminados. Las guirnaldas eran de papel porque el plástico todavía no existía. Ver todo ello fue deslumbrarme. Recuerdo a las familias sentadas frente a sus domicilios, con palcos personales que ellos mismo hacían y adornaban e incluso competían de un lado a otro de las aceras. Las serpentinas iban de un palco a otro. Me impresionó tanto, que al otro día fui al circuito para reconocer desde dónde había vivido y sentido eso tan intenso con el Carnaval.
-¿Y a la costura cómo llega?
-Mi madre cosía en casa. Pero el gran aprendizaje lo tuve cuando a los veinte años me fui a vivir a Buenos Aires. Me había salvado del servicio militar obligatorio porque soy corto de vista para mirar de lejos, no de cerca porque puedo enhebrar la aguja a simple vista. Viví catorce años en Buenos Aires y en los trabajos que tuve siempre acordamos como condición que en la semana de Carnaval regresaba a Gualeguaychú. Me hacía mis trajes y salía “suelto” con un grupo de amigos pero sin formar una murga. En Buenos Aires trabajo en una casa de moda que se llamaba California, que tenía salón de belleza y taller de confección. Una vez llegó a mis manos unos folletos que ofrecían cursos gratuitos en el Instituto del Vestido que quedaba en calle Viamonte y mis compañeras de trabajo me alentaron para inscribirme. A los seis meses de estar aprendiendo, la profesora me dijo que ya no podía enseñarme más nada.
-¿Siempre trabajó en la costura?
-No. Trabajé en un bar que era de un tío mío. Quedaba en Belgrano 1825 y allí conocí a toda la bohemia de Buenos Aires: Aníbal Troilo, Julio Sosa. Solamente cerraba el 1° de mayo y para fin de año cerraba por unas pocas horas. Ese bar se llamaba Montecarlo y quedaba cerca de Radio Belgrano y de una sala de grabación donde iba el Club del Clan. Conocí a Sandro cuando lo operaron de la rodilla en una clínica privada que quedaba enfrente del bar y teníamos que llevarle todas las mañanas el desayuno. Lo mismo que al mundo del teatro, que lo conocí gracias a Tesoro Gutiérrez, que era un amigo de Gualeguaychú.
-¿Cómo fue eso?
-Nos encontramos de casualidad en la calle Corrientes. Y me contó que estaba en una agencia de reventa de entradas. Ellos compraban entradas en los teatros y luego las revendían. Me ofreció el trabajo de hacer la cola en los teatros a cambio de dos entradas. Así conocí a Edith Piaf, a Louis Armstrong y a Ella Fitzgerald cuando vinieron a la Argentina en 1957, a Joséphine Baker en el Gran Rex, a Marlene Dietrich. Era amigo de los acomodadores de los teatros y me iba a ver los ensayos. La vi bailar a Maia Plisetskaia, a todas las compañías de baile rusas… en fin… me daba todos los gustos en materia de arte. Incluso había dos espectáculos de jerarquía internacional de manera simultánea. Finalmente, mi tío del bar Montecarlo falleció y al tiempo mi tía decidió venderlo y regresamos por un tiempo a Gualeguaychú por razones familiares. Tenía un primo que era adulto pero tenía mente infantil y mi tía sentía que Buenos Aires no era un buen lugar para él. Venimos a Gualeguaychú y mis planes eran quedarme tres meses hasta construirle una casa en la calle República Oriental e Ituzaingó.
-¿Quería volver a Buenos Aires?
-Sí, porque cuando se vendió el bar Montecarlo, compré una cantina que se llamaba “El gallo bataraz” y quedaba en Uspallata y Lavardén. De día dábamos de comer: los clientes eran mayoritariamente de Entre Ríos y Corrientes, porque esa cantina estaba enfrente del Mercado de Aves y Huevos. Y así como de día era un mesón, de noche se convertía en una especie de café concert. Bueno, luego vendí mi parte y me radiqué ya de manera más definitiva en Gualeguaychú. Mi hermana cosía y le propuse poner un negocio y lo instalamos en calle 25 de Mayo, frente al entonces Banco Italia y más tarde nos mudamos al local de calle Rosario. Se llamaba Modas Lucky. Hacíamos vestidos y trabajos de sastrería. Mi madre tenía una máquina de coser eslovena. La Casa Betolazza había traído dos máquinas de esas y una la compró mi madre y todavía la tengo en uso. De todos modos, la máquina con la que he trabajado los trajes y vestidos del Carnaval es otra y me ha acompañado a todas partes. Debe ser la máquina que más vestidos del Carnaval ha zurcido.
-¿Y su ingreso a la Barra Divertida?
-Al principio nosotros salíamos sueltos. Pero un día se nos dio la posibilidad de alquilar un coche de plaza a don Chinganga y lo fuimos a ver cerca del Club Tiro Federal. Le dijimos que nos viniera a buscar a una pensión que estaba en calle Luis N. Palma donde nos vestíamos para salir con Tomás, Pedro “El Negro” González, Eusebio Pereyra. El Negro se había encargado de adornar el coche de plaza y todos nos hicimos los trajes. Nos fue a buscar a las nueve de la noche porque los carnavales comenzaban a las diez.
-Fueron los primeros travestidos de la ciudad…
-Sí y fue toda una novedad. En ese entonces, la calle Luis N. Palma era empedrada y cuando íbamos para el Carnaval notamos que la herradura del caballo sacaba chispas de los adoquines. Cuando llegamos, el comisario del Corso admiró el arreglo del coche y nos propuso que abriéramos los Carnavales. Todos estábamos sobre Rocamora porque debíamos desfilar por la 25 de Mayo. Estaba la confitería Apolito y toda la calle estaba arreglada con guirnaldas. Para dar inicio a los Carnavales, los Crespo disparaban una bomba de estruendo con un mortero y el estallido fue tan tremendo que espantó al caballo del coche de plaza y nos desparramó por el piso. Un varita municipal lo intenta agarrar y el caballo lo muerde que casi le saca un dedo. Nos levantamos del piso y salimos caminando igual. Al otro día, Miguel Ángel Chacón, que era nuestro amigo, nos visita y nos dice que estuvimos fantásticos pero que no nos habíamos lucido por el desparramo de ese incidente. Y nos propone hablar con una murga y así nos hicieron un lugar en la Barra Divertida. Al año siguiente pusimos cuatro chicas, porque hasta entonces las mujeres no salían en las murgas y eso fue toda una novedad. Lo que más le gustaba al público era nuestros miriñaques: la gente nos aceptó por la calidad del vestuario y nuestra caricatura no era ofensiva. Desde entonces no hemos parado más.
-¿Qué pasó con Barra Divertida?
-Ganábamos siempre y las demás murgas protestaron porque nosotros teníamos más integrantes de lo que indicaba el reglamento. Así que nos convertimos en Conjunto Carnavalesco. Y cuando los demás clubes se organizaron como comparsas, tuvimos que adaptarnos. Pero éramos de barrio, no teníamos un club detrás. El primer año nos contrata Sudamérica y nos dio un treinta por ciento. Al otro año Black River nos ofreció el cincuenta por ciento. Y al siguiente, Dock Sud nos ofertó el 75 por ciento y todos los gastos de los vestidos. Y ahí hasta que se terminó. Luego, cuando Papelitos deja el papel y se pasa a la tela, me contratan para dirigirla y hacemos el tema del Circo, que en rigor había sido una idea de mi hermana. En esa oportunidad nos gana Marí Marí porque presentó una innovación inspirada en los Carnavales de Río, con desnudos y batucada. Fue un buen triunfo porque Marí Marí deslumbró en esos carnavales.
-¿Y cuando el Carnaval se apagaba, a qué se dedicaba?
-Lo mío siempre fue la costura. Hacía toda clase de vestidos, para fiestas importantes, para teatro. A Nina Fuentes siempre le preparé el vestuario desde que inauguró su escuela de danzas. Y ella siempre nos ayudó con las coreografías y nunca quiso salir en el Carnaval, salvo este año y estuvo brillante… fantástica.
-¿Qué significó la inauguración del Corsódromo?
-Marca un antes y un después en la historia de los Carnavales de la ciudad y del país. El primero en pisar el Corsódromo fue Martín Ayala, que se arrodilló y besó su piso. El Corsódromo fue como el abrir de puertas de una jaula para que salieran los pájaros, dado que el vuelo creativo del Carnaval estaba limitado por la altura de los cables y los carteles de la calle y con el Corsódromo las comparsas ganaron en altura y en profundidad. Yo salgo por primera vez en el Corsódromo en 2007, con el traje del Virrey del Río de la Plata. Siento que este ha sido mi último año. Papelitos va a estar el año que viene, pero hay que ver si tengo lugar. Estoy pensando seriamente el retiro. Ya me hablaron de Acaguay que saldrá en los Corsos Populares Matecito y eso me conmueve, pero soy muy consciente de la edad que tengo y de mis limitaciones.
-¿Lo conoció a Matecito?
-Sí y mucho, porque yo muchas veces le confeccionaba los trajes. Matecito era un encanto. Lo conocí cuando salió del servicio militar y animaba cumpleaños. Para ello pedía telas en Vandry o en la Tienda El Hogar y me venía a avisar para que le confeccionara los trajes. Venía a visitarme y traía un espejo y se maquillaba solo, apenas se guiaba con un dibujo. Tenía mucha alegría y animaba cumpleaños y hacía asados para los amigos. Un ser muy querido y querible.
-¿Ya que estamos en el recuerdo, cómo lo conoció a José Luis Gestro?
-Lo conocí cuando el iba al Colegio Nacional y un día se acercó con un grupo de estudiantes para que los aconseje sobre cómo encarar un tema en las carrozas estudiantiles. Eran tres o cuatro chicos y había uno que no hablaba, pero cuando lo hacía mostraba su chispa creadora, y ese era José Luis Gestro, un grande que innovó en los Carnavales y dejó recuerdos imborrables e inspiradores. Soy un agradecido del Carnaval. Siempre me gustó el espectáculo, salir en el Carnaval da un placer especial, difícil de describir.
-Siente que hay algún prejuicio que superar en la sociedad para que el Carnaval siga creciendo…
-En absoluto. En todo caso cada sociedad vive su época. El Carnaval de Gualeguaychú ya mostró todo lo que se puede mostrar. Ahora hay que trabajar para que cada año sea más bello, más estético, más sugerente. Tenemos que trabajar en la creación de un Museo y en crear una facultad donde se enseñe el arte del Carnaval. La comunidad, todos, debemos trabajar para que la ciudad cuente con un Museo del Carnaval y con una escuela superior, de nivel universitario, que enseñe las artes que se aplican en la preparación de las comparsas. Tenemos todo para ambas cosas y es un crimen que no podamos organizar un Museo del Carnaval y que no podamos darnos cuenta de la necesidad de sistematizar un saber y de poderlo transmitir. Hubo un intento de hacer una escuela de Carnaval, pero hay que insistir, y debe ser integral. El desfile de carrozas estudiantiles es un gran semillero pero también un aspecto que sumar si alguna vez se piensa en serio en abrir espacios para el aprendizaje. Es un crimen no abrir una escuela. Y con respecto al Museo también es un crimen, porque hay vestidos que no merecen como destino la humedad del paso del tiempo.
Por Nahuel Maciel
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