domingo, 1 de mayo de 2011

Asi Papelitos Nacio...


Avellaneda entre 25 de Mayo y San Martín, un grupo de niños había formado una pequeña comparsa infantil y todos los días al anochecer, hacían sus ensayos desfilando por las inmediaciones de esa cuadra. Al principio eran diez o doce, pero con el correr de los días se iban anotando nuevos integrantes hasta que llegaron a 40. Cuando los padres vieron la dimensión que estaba tomando la comparsita decidieron reunirse para ayudarlos y darles alguna organización. Fue así como Don Marcelino Amarillo, que vivía en el Barrio Oeste desde 1946 y era músico de la banda del Regimiento, comenzó a prepararlos. A los pocos días la batucada infantil había adquirido un ritmo que llamaba la atención y todo el barrio salía a la hora de su paso.
Por aquel entonces, el Club Juventud Unida organizaba unos festivales que se llamaban El Carnaval de la Risa pues incluía concursos de carcajadas entre otros rubros. El grupo de padres, entre los cuales estaba Mirta Rodríguez de Larrivey, Rosbel Ríos, María Rosa de Arakaki, Marcelino Amarillo, entre otros, decidieron inscribir la comparsa infantil para concursar en el Carnaval de la Risa. Como no tenían muchos recursos para hacer los trajes, resolvieron confeccionarlos en papel crepé de distintos colores, adornados con cintas de papel metalizado y las plumas se imitaban con penachos recogidos en el campo que luego teñían. Cuando hubo que buscar un nombre para inscribirse, una de las madres dijo al verlos con sus trajes: “pero si parecen unos papelitos..”. Entonces alguien propuso que llevaran por nombre Papelitos. Pero los chicos no estuvieron de acuerdo porque querían que en el nombre estuviera representado el Barrio. Fue así que alguien propuso un nombre que conformó a todos: Papelitos del Oeste.
Su actuación en el Carnaval de la Risa fue un gran éxito y ganaron el primer premio en la categoría infantil. Y tal fue su entusiasmo que resolvieron inscribirse ese mismo año, 1977, para concursar en la misma categoría en el Corso Oficial. Allí tenían un duro rival, que era la comparsa Acoracita, versión infantil de Acorad, por entonces la sensación de nuestro carnaval. Y Papelitos del Oeste logró la hazaña de ganar a todas sus competidoras llevándose el primer premio de la categoría en el Corso Oficial. Al año siguiente, agregaron algunos integrantes de mayor edad y resolvieron presentarse en la categoría mayor. Y nuevamente Papelitos del Oeste gana el primer premio pero ahora en la categoría máxima de comparsas. Ese mismo año, ante el sacrificio que les había costado vestir toda la comparsa, llegan a un acuerdo con el Club Juventud Unida, por el cual en adelante representarían a esa institución, que se hacía cargo de la financiación. Fue en esa ocasión en que se modificó el nombre, suprimiendo al agregado del Oeste con lo que pasó a llamarse Papelitos. Y representando a Juventud ganaron nuevamente en la categoría mayor en los años 1979 y 1980. Hasta entonces, los directores habían sido Mirta Rodríguez de Larrivey, Juan Martínez y Giovanna Benedetti de Ernalz.
Para 1981 resuelven representar un circo. Se llamó Papelitos Circus Show y la dirigió la Sra. Lala E. de Torrusio. Ese año alcanzó un esplendor muy parecido al actual. Ya se habían abandonado los característicos trajes de papel que le dieron el nombre y habían aparecido las lentejuelas, las plumas brasileñas o africanas, piedras, mostacilla, etc. Con el circo, Papelitos había superado los 200 integrantes, fue la más numerosa que se ha visto en nuestro carnaval. Sin embargo, pese al brillo alcanzado, cuando parecía que en 1981 debía triunfar nuevamente, Papelitos conoció por primera vez el sabor amargo de la derrota. Ese año debutó ganando Marí Marí. De ahí en más, Papelitos siguió perfeccionándose y ha vuelto a ganar en otras oportunidades.

jueves, 28 de abril de 2011

CRÓNICA RETROSPECTIVA DEL CARNAVAL DE GUALEGUAYCHU

Desde fines del siglo 19 Gualeguaychú, como otros pueblos de la provincia, tuvo en su carnaval, la máxima expresión de alegría y diversión colectiva. En un principio, el corso se desarrollaba por las tardecitas, ya que la ciudad no contaba con adecuada iluminación (la energía eléctrica recién vino en 1907).- En las primeras décadas del siglo pasado, el corso, que se extendía por calle 25 de Mayo desde Rocamora hasta Mitre, alcanzaba un esplendor comparable al actual.- El paso por dicha arteria, se hacía de ida y vuelta. Los palcos instalados por las familias tradicionales cubrían las veredas de todo el circuito, casi sin separación entre unos y otros. Sus dueños competían para tener el palco mejor engalanado e iluminado. Numerosos carruajes poblaban el circuito llevando a las niñas más bonitas, con sus trajes de fantasía. Era tal la cantidad de serpentina y papel picado utilizado en todo el trayecto, que a menudo los cocheros debían detener la marcha para desatascar los ejes.
Los jóvenes intercambiaban con las niñas los clásicos ramitos de flores, lo que muchas veces servía como pretexto para iniciar una relación. En ese marco apoteótico de las primeras décadas, una de las atracciones más célebres, ha sido sin duda, la Comparsa de Nerón. Representaba al emperador romano, con toda su corte, guerreros, poetas y era tal la cantidad de integrantes, que cuando la primera escuadra iba llegando a la calle España, la última recién estaba saliendo de Rocamora, es decir más de cuatro cuadras y de 200 integrantes. Sólo una escuadra, ocupaba una cuadra entera del circuito: era la de los guerreros romanos, montados en caballos blancos. Su creador fue Abelardo Devoto, aficionado a la música y a los temas clásicos y su hojalatería de la calle Churruarín servía como centro de trabajo de la comparsa.

Alrededor de 1930, se construye en el centro de la ciudad, una enorme pasarela de madera que se extendía por encima del circuito entre ambas veredas de la 25 de Mayo y en cuya parte superior actuaban las orquestas, murgas y conjuntos. En las décadas siguientes, años 30 y 40, se impusieron las murgas tradicionales, que al igual que las uruguayas de hoy día, cantaban sus propias canciones (eran autoras de sus letras) que contenían numerosas apreciaciones y críticas sobre temas sociales y de actualidad. Los cánticos ocurrentes y la gracia de los escoberos, diablos y demás figuras, otorgaban atractivo a las numerosas agrupaciones que venían al centro desde todos los barrios. Por entonces, estos conjuntos se formaban en la periferia de la ciudad y no contaban con presencias femeninas. En las décadas siguientes, la irrupción de las murgas con cornetas de caña y papel, enterró a las ingeniosas y divertidas murgas cantadas, con lo que el corso comenzó a languidecer lentamente.

Para mediados de la década del 70, parecía que el carnaval de Gualeguaychú nada más tenía para ofrecer. Y por si algo faltaba para restarle atractivo, numerosos juegos -además del de agua- habían derivado en violencia, por lo que poco a poco, las familias se iban alejando de nuestros corsos. ¿Qué es lo que operó la transformación asombrosa que llevó a nuestro carnaval al rango de los más deslumbrantes del país?

Varios factores: en primer lugar, en Gualeguaychú se celebra desde 1959, un desfile de carrozas estudiantiles. Participando en él, nuestros estudiantes con espíritu creativo, aprenden a diseñar, pintar, decorar, armar, soldando, iluminando, y en general, creando obras magníficas para lo que aprovechan elementos constructivos que la gente les regala o simplemente tira por inútiles. Es decir, que la mayor parte de los gualeguaychuenses de 60 años para abajo, alguna vez ha hecho carrozas o ayudado en las mismas. Esto, con el paso de los años, le ha dado a Gualeguaychú una especie de profesionalidad colectiva, que algún día habría de manifestarse en otra forma. Y entonces aparece en el tiempo, la unión de las circunstancias que hicieron posible a ese pueblo artístico y talentoso expresarse y proyectarse en algo más trascendente.

En 1978 el comerciante Luis E. Daroca por entonces propietario de un supermercado que se encontraba en 25 de Mayo y Caseros, propone una nueva forma de organizar nuestros corsos. El mismo Ike Daroca, había financiado en los años anteriores, la comparsa que llevaba el nombre del supermercado y a la vez su propio apellido (Daroca) al revés: Acorad. La Comparsa Acorad había sido un éxito resonante porque revolucionó nuestros tradicionales corsos en los que predominaban las viejas murgas. Pero el esfuerzo financiero difícil de sobrellevar, más la creciente de ese año 78 que inundó su negocio, hicieron que Daroca desistiera de continuar. Sin embargo, su experiencia le había permitido comprender que si queríamos mejorar el nivel del carnaval, había que organizarlo de otra forma. En primer lugar, proponía que se cobrara una entrada. Hasta entonces los corsos eran gratis. Y proponía que la recaudación fuera para los que presentaran espectáculos. Y para ello, al corso debían organizarlo los propios actores. Y para que no se transformara en una realización meramente lucrativa exigía que quienes presentaran espectáculos y organizaran el carnaval, no fueran personas particulares sino instituciones. El Intendente era por entonces el Ingeniero Isidoro Etchebarne (Balucho) y aceptó la modificación, por lo que se llamó a todas las instituciones y entre varias de ellas -eran 16 originariamente- se formó la primera comisión de carnaval, bajo la nueva organización.
Al primer corso lo organizaron en 1979. Entre ese año y el siguiente empezó a levantarse el nivel. Influyó en su favor que esta nueva Comisión de Carnaval trajo muchas comparsas de prestigio, como las de Corrientes, otras de Brasil, C del Uruguay y Gualeguay. Ello produjo un efecto de contagio. El gran estallido se produjo en 1981, en cuyos corsos las propias comparsas de Gualeguaychú, dieron un salto en la elevación de su calidad que alcanzó de golpe un brillo muy cercano al actual. Pero antes de 1981 ya habían nacido algunas de esas comparsas, como Papelitos del Oeste (1977) y O’ Bahía (1980). En 1981 aparecen las restantes: Marí Marí, Kamarr y Ara Yeví.

GENTILEZA DE www.carnavaldelpais.com.ar

miércoles, 27 de abril de 2011

HISTORIA DEL CARNAVAL EN ARGENTINA

El origen del carnaval argentino

Un recorrido por los orígenes de una festividad histórica y popular.

El carnaval es uno de los festejos más populares en varios países del mundo. Se cree que dicha práctica, fue implementada por los sumerios y, posteriormente, por Roma, Egipto y Grecia.

En la historia argentina, se encuentra presente desde la época colonial, simbolizando una expresión de júbilo, alegría e identidad por parte de los pueblos.

La llegada del carnaval a la Argentina

Gracias a la expansión mundial del carnaval, se estima que entre 1850 y 1890 surgió el candombe en los barrios de Montserrat y San Telmo. El candombe habría sido creado por los esclavos y consistía en utilizar varios tipos de tambores, cuya combinación de sonidos era acompañada por un cántico, generalmente femenino, o bien por varios vocalistas al unísono.

Existieron grupos de gran trascendencia en la práctica del candombe, provenientes, en su mayoría, de los barrios más humildes. Ellos conformaban pequeñas comunidades, integradas por población negra de origen africano.

Ejemplos de ello, son las sociedades Cabunda en Montserrat y Mondongo, con sede en el llamado Barrio del Mondongo, ubicado en la ciudad de La Plata.

El elemento de diversión por excelencia era el agua. Se llenaban huevos vacíos con ella para luego ser arrojados hacia la multitud. La población de clase alta acostumbraba a utilizar huevos de ñandú.

El gobierno de Rosas y la prohibición del carnaval

Durante el segundo gobierno de Juan Manuel de Rosas (1835 a 1852), la práctica del carnaval llegó a intensificarse hasta alcanzar niveles extremos. Robos y saqueos eran perpetrados en numerosos lugares de la ciudad. La causa principal de estos desmanes era que, si bien existían medidas preventivas previas al carnaval, estas no eran respetadas ya que el personal policial también participaba del mismo.

En 1844, abrumado por los actos extremos de vandalismo. Rosas decidió prohibir el carnaval en Buenos Aires.

El retorno del festejo a las ciudades
Diez años más tarde, con el gobernador de Buenos Aires fuera del poder, comenzarían a implementarse nuevamente los carnavales. Entre mediados de 1850 y principios de 1900, la intensa inmigración europea incorporó variaciones culturales y estéticas al escenario ya conocido.

Las comparsas fueron desapareciendo para dar lugar a las murgas, las cuales se diferenciaban de las primeras ya que no incluían instrumentos de viento y su característica estética más marcada, era la vestimenta distintiva de todos sus integrantes, empleada a modo de uniforme.

Los festejos de carnaval más populares en Argentina
Existen tres carnavales que pueden destacarse como los más importantes de nuestro país. Los mismos tienen lugar en las provincias de Corrientes, Entre Ríos y Salta.

Salta: el festejo y el Día del Entierro

En Salta, el desfile de máscaras, disfraces y carruajes son el elemento más llamativo de la celebración. Un sitio importante para el desarrollo del festejo es el Valle Calchaqui, en donde las personas participan de abundantes banquetes una vez terminados los juegos, para luego reponer energía y continuar con los bailes y los cantos.

El festejo concluye el domingo posterior al Miércoles de Ceniza, cuando se hace un hoyo en el suelo, en el cual será enterrado el Pujllay, muñeco que simboliza el espíritu del carnaval. Se le arrojan frutas y ofrendas, con la creencia de que dichos regalos serán duplicados al año siguiente, en el próximo festejo. Este día es denominado Día del Entierro.

El multitudinario carnaval de Gualeguaychú en Entre Ríos

La provincia de Entre Ríos es conocida por el célebre carnaval de Gualeguaychú, presente en su historia desde comienzos del siglo XIX. Inicialmente se desarrollaba por la tarde, dado que la ciudad no gozaba de iluminación durante la noche. En 1930 se construyó una pasarela ubicada en el centro de la ciudad, lo cual dio al festejo una mayor entidad y protagonismo.

En 1978, el dueño de una empresa de productos decidió organizar una comparsa propia para promocionar su negocio, cuyo éxito provocó que diversos clubes y comerciantes hicieran lo mismo. En la actualidad, el carnaval entrerriano es organizado por alrededor de diez organizaciones deportivas, entre otros grupos de diferentes disciplinas.

Corrientes: desfiles y reinas del carnaval

Por último, Corrientes es la provincia que más influencia brasilera posee en su festejo de carnaval. Anteriormente, caravanas de vehículos decorados se paseaban por la ciudad presentando a las “reinas” de cada barrio, y el plato fuerte del desfile era la caravana humorística, que parodiaba a todas las anteriores.

Una de las diferencias musicales de las comparsas correntinas con el resto, es que un cincuenta por ciento de las mismas, están dedicadas a la percusión, mientras que la otra mitad se halla dedicada al baile.

Al finalizar la festividad, se elije a la Reina Nacional del Carnaval, quien gozará de dicho título hasta el año siguiente.

GENTILEZA DE www.suite101.net

martes, 12 de abril de 2011

Vivir y sentir el carnaval

MUJERES CON PLUMAS. Marcela Faiad, el fuego de la comparsa Kamarr


Es la coordinadora general de la comparsa Kamarr, de Gualeguaychú. Es una referente importante para los trescientos integrantes que todos los veranos dejan su pasión en el corsódromo. Es una apasionada incansable. Y por sobre todas las cosas, es de “Kamarr para toda la vida”.

Si es que las comparsas de Gualeguaychú tienen un corazón, el de Kamarr se llama Marcela Faiad. Nació el 24 de marzo de 1968 en la ciudad que ahora le brinda la posibilidad de ser parte del Carnaval del País, y entregar durante cada noche de los tres meses la vida y mucho más.
Se casó con José, su compañero desde hace más de 20 años. Tiene dos hijos: Naúm Ignacio Medina Faiad de 22 años, estudiante y Nahir Medina Faiad de 19 años, bailarina y profesora de danzas árabes, quien además cursa el 5º año del profesorado en la Arabian Dance Schooll de Amir Thaleb.
Entre todos comparten la fogosidad que despiertan, no sólo aquellas noches mágicas, sino todos los momentos de la previa: armar coreografías, diseñar vestuarios, elegir la música, el maquillaje, entre otras actividades que requiere el detrás de la escena. Y además, tiene hermanos que también participan de la movida.
“Mis dos hijos comparten mi pasión por la comparsa Kamarr, que significa Luna, en árabe; ya que Nahir es la pasista de la batucada y Naúm toca la casetta en la percusión. Tengo tres hermanos, de los cuales mi hermana Kenia fue la portabandera de Kamarr 2011. Somos una familia que vive y siente el carnaval desde siempre”, cuenta Marcela.

PASIONES INTEGRADAS. Desde adolescente, en 1982, Marcela participó durante cinco años como integrante de la comparsa Kamarr, que patrocina el Centro Social Cultural y Deportivo Sirio Libanés, de Gualaguaychú.
Hace 15 años es la secretaria de esa institución y desde 2001 ocupa el cargo de Relaciones Públicas.
“Soy la encargada de materiales y personal. Pero además tengo la coordinación general de la comparsa, que implica: inscripción de integrantes, selección de los mismos junto a los directores artísticos, organización del organigrama de titulares y suplentes durante todas las noches de carnaval, entre otras tantas actividades que hay que poner en funcionamiento”, explica.
Sin embargo, tiene otra pasión que ejerce y que ahora logró ensamblar con su trabajo en la comparsa: es guía de turismo profesional.
“Durante todo el año, llevo a turistas, excursiones de extranjeros, visitantes, estudiantes de turismo, a nuestros talleres para que conozcan el corazón de una comparsa, la organización, costos, inversión de los clubes. Y también a los talleres más importantes donde se encuentran los vestuarios, carrozas, espaldares. Tienen la oportunidad de ponerse un tocado y sacarse fotos, filmar”, detalla quizá pensando en el próximo diseño para el año que viene. Y se ríe y comenta: “Hay que ver cómo las abuelas se animan y se ponen las plumas que son irresistibles para nosotras”.

ADRENALINA. La organización de una comparsa es lo principal para que todo salga perfecto. Pero no es todo. Alguien tiene que alentar, arengar, inyectar pasión a los integrantes. Y aquí es donde también aparece Marcela Faiad, puro fuego, puro espíritu.
“La adrenalina que se vive los sábados de carnaval en nuestro búnquer (complejo educativo sirio-libanés) comienza tipo cuatro de la tarde en maquillaje, luego la previa del carnaval donde alentamos, arengamos e inyectamos a los integrantes pasión, alegría para que desfilen lo mejor posible y dejen lo máximo de su potencial en los cincuenta metros de pasarela del primer corsódromo del país”, dice.
Todo se transforma. Todo es brillo. Todo es alegría y pasión. Todo se empapa de esperanza.
“Qué decirles, durante los dos meses que dura el carnaval en nuestra ciudad, nuestra casa brilla por todas partes con la purpurina que traemos en nuestro cuerpo, brillan las sábanas, toallas, pisos y hasta nuestra perra Lenda, una rottweiler negra, tiene gibré”, describe entusiasmada. Y finalmente, reflexiona: “Kamarr cumplió 30 años en esta edición, para los trescientos integrantes soy una referente de esta comparsa, lo cual me hace trabajar cada año con más responsabilidad y compromiso y con ese “valor agregado” que es el gran amor por el trabajo que hago y que junto a mi esposo José, mi gran compañero de la vida, y mis hijos lo vivimos plenamente. Como dice la canción tan bien ejecutada por los hermanos Leuze: Yo te sigo a todas partes, donde vayas Kamarr. Soy de Kamarr para toda la vida”.

GENTILEZA DE EL DIARIO (www.eldiario.com.ar)

jueves, 31 de marzo de 2011

NOS RENOVAMOS...Y HACEMOS LA CUENTA REGRESIVA AL 2012

A los lectores del Blog "EL CARNAVAL SE VIVE ASI", les quiere comentar que en los proximos días, nuestro blog sera renovado, y empezar juntos a contar en la cuenta regresiva hacia lo que sera la edición 2012 de "EL CARNAVAL DEL PAIS", Las comparsas que participaran, son la ultima campeona y "APLANADORA" MARI-MARI, tambien "LA DECANA" PAPELITOS y O´BAHIA...

En la Proxima edición, ademas se festejaran los 35 años de la comparsa PAPELITOS y los 15 años del CORSODROMO, ya que fue inaugurado en enero de 1997, siendo el primer corsodromo de la República Argentina.

Gracias a todos, por Elegirnos!!

EL CARNAVAL SE VIVE ASI!!

domingo, 27 de marzo de 2011

Una fría noche de Carnaval

La magia de las cinco comparsas que integran el Carnaval del País se hizo sentir anoche en el Corsódromo. En una noche fría y con un marco regular de público se concretó el “Mega Show del Carnaval”, organizado por la Comisión del Carnaval, para este fin de semana largo.


A penas pasadas las 22 comenzaron a desfilar los integrantes de la comparsa Kamarr que cerró su pasada con la batucada que este año se llevó el primer premio. El desfile se realizó en unos 300 metros del Corsódromo, circuito comprendido entre las tribunas de cemento de ambos extremos del predio.

Tras ésta hizo su paso la campeona de 2011. Marí Marí desfiló con algunos de sus integrantes y de sus mejores trajes sumándose a la fiesta de cierre del espectáculo más importante del país.
En esta ocasión las comparsas salieron por el circuito de manera continuada, lo que le dio agilidad a una noche en la que el frío se hizo sentir más que nunca.
La tercera en desfilar fue Ará Yebí. La comparsa del Tiro Federal desplegó todo su colorido por la pasarela y contagió alegría al público.
Por último, irrumpieron la comparsa del Club Juventud Unida, Papelitos y la del Club Pescadores, O’Bahía, quienes no participaron en la Edición 2011 de la fiesta de Gualeguaychú.
Se trató de una noche distendida en la que los integrantes interactuaron más con el público, incluso muchos de ellos eran turistas o gualeguaychuenses que querían salir en el Carnaval y alquilaron su traje para vivir desde adentro una noche de pasión carnavalera.
Luego del paso de las comparsas la fiesta continuó en el circuito, donde algunos de los integrantes regresaron a bailar con el público.
La adrenalina del Carnaval hizo pasar el frío al público que se dejó seducir una vez más por la magia del rey Momo.

GENTILEZA DIARIO EL ARGENTINO DE GUALEGUAYCHU